9 de octubre 2003 - 00:00

Segunda oportunidad para acordar

El inminente vencimiento del denominado «período de exclusividad», establecido por el titular del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 9 -Eduardo Favier Dubois (hijo)- en el concurso preventivo del Correo Argentino SA, trajo incertidumbre en plaza y -fundamentalmente- en no pocos operadores y/o acreedores de la megaempresa, cuyo pasivo acumulado e impago asciende a centenares de millones de pesos.

La primera precisión a formular consiste en aclarar que el «período de exclusividad» regulado por el art. 43 y subsiguientes de la Ley 24.522 (de Concursos y Quiebras) se denomina de ese modo porque el legislador le ha otorgado «exclusivamente» al deudor concursado, y no a otro, la facultad de intentar un acuerdo con sus acreedores que le permita continuar con el manejo de su empresa, tras haber refinanciado su pasivo por alguna de las fórmulas tradicionales del derecho concursal: «quita», «espera» o «ambas».

Lo segundo a considerar es que si el deudor no obtenía la conformidad de su propuesta por parte de sus acreedores, la vieja ley de concursos (19.551) lo condenaba a la quiebra, mientras que a partir del 17/8/1995 -fecha de vigencia de la nueva normativase abre una segunda posibilidad, denominada «cramdown» o «salvataje», para que cualquier acreedor o tercero - y aun el propio deudorse inscriba en un registro (art. 48 LC) y aspire a intervenir en este «ballottage» o «segunda vuelta» para intentar evitar la quiebra.

• Ultimo recurso

La ley es imperativa y establece que el juez deberá disponer la apertura de esta etapa, siempre y cuando la empresa concursada encuadre en los «supuestos especiales» previstos en el texto legal (SRL, SA, SCA, sociedades cooperativas y aquellas sociedades en que el Estado nacional, provincial o municipal sea parte, salvo exclusiones). Más allá de las críticas que recibiera el precepto en su momento (y el firmante de esta nota está entre los que formularan las más duras), dentro de las cuales se encuentra aquella que dice que, por lo común, el llamado «cramdista» suele no ser otro que el propio concursado a través de un «testaferro» (que ahora termina arreglando a «precio vil»), lo cierto es que esta solución novedosa, introducida en nuestro ordenamiento en la década pasada, no deja de ser el último recurso para evitar la quiebra que, como se sabe, siempre suele dejar «tendales de muertos».

Sin embargo, por tratarse de una empresa adjudicataria de una licitación pública, siendo este tipo de adjudicación de carácter personalísimo e implicando compromisos indelegables, vemos sumamente dificultoso -si no imposible- que pueda operar el «cramdown» (obviamente, en la ponderación de la situación final tendrá significativa importancia lo que surja del pliego licitatorio), por lo cual Correo Argentino SA -con alto grado de certeza- podría terminar en quiebra.

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