La actividad industrial comenzó a agotar su nivel de recuperación. Cayó en mayo por segundo mes consecutivo (1,1% contra abril). Si bien en la comparación interanual sigue mostrando crecimiento (subió 15,5% con respecto a mayo de 2002), eso ocurre sólo porque la base de comparación es muy baja. El dato preocupa ya que muchos sectores se están acercando al límite de su capacidad instalada, y sin nuevas inversiones no podrán seguir expandiéndose. Para eso haría falta crédito, pero el gobierno demora la reestructuración del sistema financiero. También afecta la caída de la demanda en Brasil.
La actividad industrial volvió a mostrar en mayo síntomas de agotamiento en su capacidad para crecer, y cayó 1,1% contra abril, en la comparación desestacionalizada, es decir, quitando efectos que puedan afectar a un mes y no a otro como la mayor cantidad de días o la presencia de feriados. Si bien los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) mostraron un aumento cuantioso, de 15,3%, en la comparación interanual, y de 17,6% para el primer cuatrimestre del año, mayo es el segundo mes consecutivo que la industria manufacturera produce menos que el mes anterior. ¿Qué significa esto? Que si bien desde mayo de 2002 la actividad de este sector comenzó a recuperarse, en marzo de 2003 se alcanzó un pico de crecimiento y desde entonces otra vez la actividad industrial está en baja. En la comparación interanual, esto es, comparando mayo contra igual mes del año pasado, el crecimiento es muy fuerte porque se está comparando contra los peores meses que ha vivido el país en cuanto a la actividad económica.
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Pero lo que anticipan las estadísticas, es que la potencia que dio la devaluación del peso a la industria por sí sola ya no alcanza, para impulsar fuerte y sostenidamente como desea Lavagna, a este sector. Concretamente: en marzo del año pasado el índice industrial se ubicó en un piso de 75,1 puntos, desde entonces mes a mes ese índice ha ido creciendo (con la interrupción en julio de 2002 cuando la industria cayó). Ese índice alcanzó un máximo de 91 puntos en marzo y desde abril volvió a descender. Ese mes el índice fue 90,3 puntos y en mayo se ubicó en 89,3 puntos, incluso por debajo del nivel producido en febrero pasado.
Hay un dato que impide aún hablar de amesetamiento en la actividad: el indicador de ciclotendencia, que además de eliminar de la serie estacional factores estacionales elimina componentes no estacionales como huelgas o efectos climáticos, creció 0,1% en mayo con respecto a abril.
Igualmente, ese crecimiento es mínimo y los datos del INDEC hay que tomarlos como señal de alerta. Están diferenciando claramente que lo que se da en la Argentina no es reactivación sino recuperación. Más importante, están marcando una vez más que en piloto automático el sendero de crecimiento es muy corto. Y si el gobierno no comienza a generar resultados operativos en términos de crecimiento, el ciclo expansivo con que Néstor Kirchner tomó la economía podría agotarse muy pronto. Como se le agotó a Fernando de la Rúa al mes de asumir. Ayer, Julio Rotman, uno de los técnicos del INDEC encargados de elaborar el Estimador Mensual Industrial (EMI), reconoció que en los últimos 50 días se registra una desaceleración de la producción industrial y entre las razones de esa tendencia se encuentra la falta de crédito, tarea pendiente del gobierno, y la apreciación que muestra el peso en los dos últimos meses que afectan principalmente a los sectores exportadores, pero también a quienes se dedicaron a sustituir importaciones ya que mejoran los precios en el mercado local de los productos importados. Preocupa además que los sectores que más realizaron sustitución de importaciones como la industria textil, la siderurgia o papel y cartón, ya están trabajando al límite de su capacidad instalada o muy cerca de él, con lo cual sus tasas de crecimiento comenzaron a desacelerarse y de no haber nuevas inversiones, no podrán continuar con la fuerte recuperación que venían mostrando.
También impactó negativamente la desaceleración industrial en Brasil que en abril cayó 4,2% y dificulta las exportaciones a ese país.
Así, en mayo la industria alimenticia subió 5%, textiles 6,8%, edición e impresión 2,4%, sustancias y productos químicos 9,3%, papel y cartón 3,8%, refinación de petróleo 1.7%, productos de caucho y plásticos 6,4%, e industrias metálicas básicas 3,6%. Pero cayeron 10,9% la industria metalmecánica, 7,6% la producción de automotores, 33,4% vidrios, 1,8% cemento, y 8,2% la producción de cigarrillos.
•Expectativas
A pesar de los cautos resultados del mes, las expectativas de los empresarios para junio siguen siendo optimistas. 25,9% de las firmas prevé una suba en la demanda interna con respecto a mayo, 14,8% espera una baja y 59,3% que no espera cambios. Asimismo, 17% de las compañías consultadas considera que crecerán sus exportaciones, frente a 15,1% que pronostica una caída. Entre los importadores, 8% anticipa una baja en sus compras de insumos, mientras que 14% prevé un aumento. Según el sondeo, 22,6% de las empresas calcula un aumento en los stocks de productos terminados, y 18,9% estima que disminuirán.
Como dato alentador, 18,2% de las compañías considera que aumentará la utilización de la capacidad instalada, contra 10,9% que estima que bajará. En tanto 5,6% de las empresas prepara una suba en la dotación de personal frente a 7,4% que vaticina una reducción en la cantidad de empleados.
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