La semana terminó a toda máquina. A la sorprendente suba del jueves, el viernes se sumó otra de mayor magnitud, con el Promedio Industrial trepando 4,2%, para cerrar en 7.850,29 puntos, el NASDAQ ganando 4,05%; y el S&P, 500 3,91%. Con esto, las blue chips y lo que tradicionalmente definimos como el gran mercado ganan cerca de 4% en las últimas cinco ruedas, y los papeles del mercado tecnológico suben prácticamente 6%. Desde la segunda semana de agosto, cuando se disparó aquel mini rally que terminó abortado durante setiembre que no se vivía una semana tan alcista. Es claro que no hace falta tratar de describir el ambiente de euforia que se está comenzando a respirar otra vez en Wall Street. Pero, como siempre, es bueno tener cuidado. En primer lugar, porque mientras muchos se apoyaban en los buenos números de General Electric o el cambio de perspectiva de algunos analistas sobre el futuro de IBM, otros vincularon el buen humor con el avance político del presidente Bush aunando tras de sí a los miembros del Congreso en su lucha contra Irak. El otro factor que obliga a la mesura es que, si bien la semana fue positiva, esto se logró únicamente merced al resultado de la última sesión y luego de una seguidilla de seis semanas consecutivas de desmejora. Está bien que el mercado está "necesitado" de una suba, pero suponer que la realidad ha cambiado sólo porque dos cotizantes el jueves y otras dos el viernes sorprendieron gratamente al mercado es peligroso. Estamos ya a mediados de octubre, y la tradición indica que éste es, salvo algún desastre, un buen mes para la inversión bursátil, algo que también contribuye a mantener un sesgo alcista. Igual, el consejo es el de siempre: cuidado, que seguimos en terrenos pantanosos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario