21 de julio 2003 - 00:00

Semana clave para acuerdo con el FMI

El presidente Néstor Kirchner viajará mañana a Estados Unidos para pedir el apoyo de George W. Bush en la negociación que se avecina con el Fondo Monetario Internacional y los acreedores privados del país. Le pedirá que interceda ante el organismo para evitar que éste le exija un superávit primario superior a 2,5% o 3% del PBI. También que sondee al Banco Mundial y el BID para que provean más recursos para obras de infraestructura, vistas por el gobierno como importantes para consolidar la recuperación de la economía. Otro planteo será que Estados Unidos vuelva a otorgar al país preferencias comerciales, como hacía hasta hace tres años. Pero la oferta de un superávit fiscal -garantía de pago a acreedores- tan magro obligará a Kirchner a transitar por un desfiladero muy estrecho y podría complicar la negociación con el Fondo. Además, el Presidente se verá obligado a despejar las dudas que persisten en Washington sobre su gobierno. Por otra parte, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, comienza hoy en Tokio la penúltima gira para tomar contacto con paneles de acreedores privados antes de la presentación de la propuesta para salir del default, prevista para fines de setiembre. Desde Japón se trasladará hasta Alemania, Italia -donde ahorristas han iniciado juicios contra el país- y Estados Unidos. Para la Casa Blanca la garantía de una propuesta consistente a los acreedores privados es precondición para cualquier entendimiento con el país.

Néstor Kirchner llevará el miércoles ante George W. Bush el pedido de apoyo ante las negociaciones que el gobierno argentino comenzará con el Fondo Monetario internacional (FMI) para encontrar un acuerdo de mediano plazo (3 años). Pero particularmente este reclamo se concentrará en un punto concreto: que el superávit primario que figure en el acuerdo para 2004 no supere 2,5% actual (aproximadamente 10.000 millones de pesos). Para el Presidente no es un tema menor. Asegurándose ese porcentaje, Kirchner podrá avanzar en su plan de obra pública, no hacer ningún anuncio de ajustes en el gasto público ni aumentar impuestos; «tres noticias que el jefe de Estado no está dispuesto a hacer desde ningún punto de vista», según declaró a este diario una alta fuente del gobierno, que durante todo el fin de semana trabajó para terminar la agenda económica que se llevará ante Bush.

Lógicamente el pedido de apoyo ante el FMI no será el único tema que Kirchner llevará a Washington. El tema comercial, donde quizá más avanzaron las relaciones entre los dos países desde la salida de la convertibilidad, también estará presente. En este sentido, la Argentina buscará que nuevamente los Estados Unidos eleven al país al nivel de «Nación Más Favorecida», un status que se perdió en el '98.

• Agenda abierta

Como la visita de Kirchner a Washington tendrá las características de viaje «de Estado», lo que implica que la agenda es abierta y puede incluir cualquier tema, fueron más de 50 los funcionarios de alto nivel del gobierno argentino que trabajaron a destajo este fin de semana, tanto en Economía, como en Relaciones Exteriores, Planificación, Interior, Defensa y la Jefatura de Gabinete entre otras reparticiones. Obviamente la búsqueda del apoyo de George W. Bush a las negociaciones con el FMI fue el tema más transitado. Para esto Kirchner reclamó que se trabaje con un criterio fundamental: llegar a la Casa Blanca con temas concretos en que se debe reflejar el apoyo de Estados Unidos dentro del acuerdo. Si bien no dio definiciones terminantes, parece dispuesto a escuchar opiniones sobre temas como la reforma del sistema financiero, la relación con los acreedores y la situación de las empresas de servicios públicos, tres asuntos que deben figurar dentro de un acuerdo con el Fondo. Pero hay uno donde siempre mostró una actitud irreductible: el superávit primario. Kirchner no está dispuesto a firmar con el Fondo un resultado primario positivo mayor al que se pactó para este año: 2,5%. Fuera de este porcentaje, implicaría que la Argentina tendría que aumentar su recaudación incrementando impuestos o reducir gastos. Ninguna de las dos alternativas está en la mente del argentino, y quiere que si algo a favor puede tener la influencia de Bush ante los técnicos del FMI es este capítulo. Lógicamente, todo lo que el jefe de gobierno republicano pueda ofrecer luego de esta garantía, será más que bienvenido.

Vinculado a este punto, siempre desde la Argentina, habrá también un pedido para que EE.UU. presione a otros organismos financieros internacionales (el Banco Mundial, BM y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID) para que desde estas dos fuentes no detengan el flujo de créditos hacia la Argentina, especialmente en los préstamos destinados a planes de infraestructura y obras públicas. Según las esperanzas de algunos miembros del gobierno argentino, con dinero proveniente de estas fuentes se podría llegar a la cifra de 10.000 millones de pesos para los planes neokeinesianos oficiales de obra pública, el gran sueño del jefe de Estado santacruceño, para todo el año 2004. Actualmente hay computados algo más de 6.000 millones, 50% de gasto directo y 50% de líneas del BID y del BM ya otorgadas. Sobre la relación comercial con Estados Unidos, Kirchner pedirá volver a la situación de «Nación Más Favorecida», status que la Argentina perdió en el '98 por represalias de EE.UU. ante la falta de avances en la sanción en el país de una ley de patentes adecuada a los reclamos norteamericanos. Desde la Jefatura de Gabinete se aclaraba ayer que no está en el ánimo del gobierno argentino avanzar en alguna modificación de esta legislación.

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