«No es que no lo hayamos estudiado. Lo hicimos. Pero nos dimos cuenta de que no era buena decisión cambiar todo. Lo que habrá es una reforma importante, pero no la finalización lisa y llana del sistema actual.» Una alta fuente del gobierno confió a este diario cuál es la verdadera intención del Poder Ejecutivo para las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones. El propio Néstor Kirchner ayer, en diálogo con sus principales colaboradores, pidió que se analice la posibilidad de modificación total del sistema de jubilaciones en la Argentina, pero los costos políticos y económicos hicieron que dé marcha atrás con esa alternativa.
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Sin embargo, también por decisión de Kirchner, habrá cambios importantes que serán impulsados a través de un proyecto de ley que se enviará al Congreso antes de fin de año y que, según la apuesta oficial, estaría en vigencia en el primer trimestre de 2004.
Ayer fue Alberto Fernández el que salió a aclarar cuál es la línea básica del esquema que tiene en mente Kirchner. El jefe de Gabinete aseguró que las reformas que tiene el Ejecutivo en carpeta «no significan pasar del negro al blanco, por más que ha sido negativa la inversión especulativa de las AFJP y los préstamos a las provincias; pero esto no quiere decir que se piense que el sistema de reparto sea maravilloso».
En concreto, y más allá de la pirotecnia verbal de los últimos días, habrá reformas en tres capítulos del sistema previsional: las comisiones, los vínculos entre administradoras, bancos y empresas de seguros de vida y, por último, la libertad de opción, incluyendo el traspaso de nuevo al sistema de reparto.
• Comisiones: actualmente son un porcentaje de los aportes que hace cada afiliado e incluye un seguro de vida. La intención sería que los ingresos a las AFJP fueran en proporción a la rentabilidad que obtengan, una iniciativa más que válida y entendible.
• Accionistas de AFJP: la intención es limitar la participación de bancos en el sistema. Incluso llevar a que se prohíba la relación con las administradoras de fondos. Es una visión más filosófica ya que, en los 20 casos aproximadamente de sistemas de capitalización que existen en el mundo, conviven con éxito diferentes esquemas, con y sin bancos.
• Libertad de opción: la presión es de algunos sectores que ven la probabilidad de incrementar los ingresos del gobierno con el hecho de dictar la luz verde para que el público que está en una AFJP pueda volver al sistema de reparto. Aun con las dudas que generó tras el anuncio de la quita de 75% en los afiliados a las AFJP la ventaja de estar en un sistema de capitalización, aún está fresco en ellos el fracaso observado en la jubilación estatal basado en el sistema de reparto.
•Problema
Lo que lamentablemente no se contempla, por lo menos hasta el momento, son reformas atacando uno de los problemas principales que existen en el sistema. A las AFJP están afiliados 9 millones de personas, pero solamente son 3 millones las que regularmente hacen los aportes. Contemplando que hay más de 14 millones de personas en actividad, con o sin empleo, el problema principal radica en el bajo porcentaje de argentinos, 20%, que tendrá una jubilación al cabo de su vida laboral. El auge del empleo en negro es el principal motor de este fenómeno.
Lo que por el momento se dejó de lado también es la unificación del sistema de capitalización con el de reparto, proyecto del secretario de Seguridad Social, Alfredo Conte Grand. A través del mismo, del porcentaje que se destinaba a la jubilación, parte se quedaba en el Estado (para pagar jubilaciones de reparto) y otra parte iba a una cuenta individual en una AFJP.