30 de diciembre 2003 - 00:00

Serio: la situación fiscal del país no es tan sólida

Serio: la situación fiscal del país no es tan sólida
Las autoridades lanzaron un paquete de medidas para, tal cual fue definido por los propios funcionarios, incentivar el consumo y la producción, y que sería financiado, según lo manifestado oportunamente por el secretario de Hacienda, con «recursos excedentes» del orden de los $ 1.300 millones.

Pero resulta un tanto temerario hablar de que sobran recursos cuando: a) la Argentina sigue en default; b) el superávit primario no refleja cabalmente la capacidad de pago del sector público nacional; c) el Banco Central de la República Argentina (BCRA) sigue financiando al Tesoro; d) la buena performance recaudadora es el resultado casi exclusivamente del elevado precio internacional de algunos commodities sujetos al pago de retenciones.

• Más gasto

El conjunto de medidas anunciadas (entre las que se destacaron el adelanto del pago de aguinaldo a empleados públicos y jubilados; el adelanto del pago de las jubilaciones para aquellos que cobran el mínimo; el pago de un aguinaldo a los beneficiarios de planes Jefas y Jefes; y la cancelación de la deuda con exportadores por devoluciones de IVA) se traduciría en un aumento del gasto primario durante el último mes del año del orden de los $ 1.295 millones. De esta manera, y de acuerdo con nuestras estimaciones, el superávit primario (en términos caja) en 2003 se reduciría desde unos (potenciales) $ 9.400 millones (2,6 por ciento del PBI) a $ 8.105 millones (2,3 por ciento del PBI). Aun después del aumento del gasto primario la Argentina cumpliría la meta de superávit primario acordada con el FMI allá por enero/'03 (+2,1 por ciento del PBI, lo que representa unos 7.800 millones de pesos aproximadamente; pero eso no significa que exista un excedente de recursos.

Dada la imposibilidad de acceder a los mercados voluntarios de deuda, el superávit primario representa la única fuente de financiamiento
con la que cuenta el Tesoro para cubrir aquellas necesidades de fondos que no se encuentran contempladas dentro de los rubros que conforman el gasto primario. Dichas necesidades representan en 2003 nada menos que 4.750 millones de dólares, de los cuales u$s 3.200 millones corresponden a vencimientos de la deuda performing (aquella que no se encuentra en default) y u$s 1.550 millones a otros gastos que también demandan financiamiento (programas de financiamiento ordenado, pagos netos a organismos por deuda provinciales, etcétera). Dicho «gap» entre las necesidades y las fuentes de financiamiento debe ser cubierto por el BCRA (situación que quedó reflejada en la enésima modificación de la carta orgánica de la entidad impulsada vehementemente por las autoridades económicas este año). Si se tiene en cuenta que este financiamiento no es tan transitorio, ya que el Tesoro no genera un excedente suficiente como para devolverle al BCRA tales adelantos, y posee consecuencias bastante negativas sobre la calidad del activo del BCRA (y, por ende, sobre la calidad del respaldo de los pesos en circulación), difícilmente pueda hablarse de que sobran recursos. Además, no podemos perder de vista que el sector público argentino está en default, y que los intereses vencidos pero no pagados durante 2003 sumarán unos u$s 3.600 millones. Cuando se toman en cuenta tanto los otros gastos que demandan financiamiento como los intereses que devenga la deuda pública en default y que no son honrados, el resultado primario es a todas luces insuficiente.

De hecho, teniendo en cuenta estos dos conceptos, la Argentina tendría hoy un resultado financiero deficitario del orden de los 4 puntos del PBI.
Por su parte, la situación para el próximo año no es muy distinta. Ciertamente, mientras que el superávit primario alcanzaría los u$s 3.400 millones, las necesidades totales de financiamiento totalizarían u$s 5.550 millones, por lo que el «agujero» a ser financiado por el BCRA (luce cuanto menos incierta la posibilidad de recurrir al endeudamiento en los mercados voluntarios de deuda) sería, incluso, algo superior al de este año (unos 2.150 millones de dólares).

En este sentido, en la propuesta oficial de reestructuración de la deuda pública en default se siguen reflejando las intenciones de obtener recursos mediante la reinversión de una proporción de los vencimientos de capital de los BODEN (los tenedores actuales estarán de acuerdo) y a través de la obligatoriedad para las AFJP de destinar parte de sus flujos mensuales a la adquisición de instrumentos soberanos. Lamentablemente, la actitud de las autoridades frente a las decisiones de gasto no hace más que reforzar la idea de que no hay consistencia entre las políticas domésticas y la posibilidad de alcanzar un rápido acuerdo con los acreedores, lo cual ha contribuido definitivamente al endurecimiento de las posiciones del Tesoro norteamericano y el FMI.

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