Soja: se profundiza la primarización de las exportaciones del sector

Economía

Hasta julio los envíos de poroto sin procesar crecieron el 16,4% en volumen, mientras tanto la molienda de la oleaginosa bajó 21% interanual, mostrando el segundo menor valor de los últimos 7 años.

Las estadísticas dejan en evidencia una tendencia que a esta altura del año ya es irreversible y preocupa al Gobierno: la primarización de las exportaciones del complejo granario, particularmente de soja. Según los últimos datos difundidos por el Ministerio de Agricultura de la Nación, en los primeros siete meses del año se exportaron poco más de 40,3 millones de toneladas de granos, lo que se traduce en un crecimiento interanual del 16,4%, ya que en julio de 2019 los granos enviados al exterior sin procesar representaban un total de 34,6 millones de toneladas.

Eso no es todo, porque en el comparativo interanual, lógicamente también pierden los envíos de subproductos (es decir productos con mayor valor agregado) que pasaron de 19,6 millones de toneladas en julio del año pasado, a los 17 millones de toneladas de este 2020. De un plumón la Argentina dejó de exportar más de 2 millones de toneladas de harinas y pellets. Lo mismo sucedió con los aceites, que perdieron más de 200.000 toneladas de un año al otro (3,9 millones de toneladas en julio de 2019 versus los 3,7 millones de toneladas de este 2020).

Según explican desde el sector, la primarización de las exportaciones del complejo granario sucede por una sumatoria de factores. En primer lugar, la industria de la molienda de oleaginosas en la Argentina presenta una capacidad ociosa cercana al 50%. Las fábricas de crushing de soja están lejos de trabajar a toda máquina y según explican, el actual esquema de retenciones, impuesto por el Gobierno de Mauricio Macri en donde los granos y sus subproductos tributan el mismo gravamen, le juega en contra a la rentabilidad y capacidad de pago del sector.

En la práctica, las firmas multinacionales quienes hoy lideran el comercio de granos argentino, entienden que es más rentable exportar el grano sin procesar. Justamente en este segmento de negocios Vicentin era líder indiscutida, pero luego de su caída en default el negocio pasó a manos de otros grupos económicos, o en realidad de Glencore, que en la Argentina opera con Oleaginosa Moreno.

Justamente sobre la caída del sector de la molienda, recientemente desde la Bolsa de Comercio de Rosario indicaron: “Argentina representa, a nivel internacional, al principal país en cuanto a la exportación de subproductos de soja. Es decir, el agregado de valor a la producción primaria y su posterior envío por fuera de las fronteras le dan gran relevancia al país en el comercio del complejo oleaginoso. No obstante, el contexto ha llevado a que el procesamiento o ‘crushing’ de los porotos de soja en la industria nacional se encuentre en el volumen más bajo de los últimos 7 años, sólo por detrás del fatídico 2018 cuando una severa sequía diezmó la producción nacional de la oleaginosa”.

En tanto, otra realidad palpable es que los productores agropecuarios hoy prefieren conservar la soja en los silos y por eso los niveles de molienda de la oleaginosa continúa en picada. La falta de materia prima es otro de los puntos que afecta a las exportaciones locales y que traduciría además en un menor ingreso de divisas para las arcas nacionales. Según las proyecciones del consultor de mercados Pablo Adreani, en 2020 la Argentina exportará granos y subproductos por un total de poco más de u$s20.240 millones, mostrando un retroceso de u$s3.400 millones en comparación de 2019 cuando los envíos acumularon u$s23.714 millones.

Mientras tanto el Gobierno mira con atención el monitor de exportaciones agroindustriales y continúa evaluando la posibilidad de reestablecer un diferencial en las retenciones del complejo sojero. Detallan que la medida está bajo análisis, pero antes se necesita el total consenso con la industria y los productores primarios. No hay margen para la confrontación con el mayor aportante de divisas del país.

Otra cuestión fundamental es la necesidad de que Argentina, con miras en la reactivación económica, exporte alimentos con alto valor agregado. El propio presidente de la Nación se refirió al hecho en más de una oportunidad, el plan es fomentar la industrialización de los granos fronteras adentro.

En este esquema el buen momento que vive la industria frigorífica, junto con los planes para que lleguen inversiones chinas para producir cerdos, serían dos de los pilares para salir del circulo vicioso de la primarización de las exportaciones del agro. “Nuestros granos deben destinarse para producir carnes (bovina, porcina y aviar) y no para alimentar cerdos de china”, repiten como un mantra desde Cancillería.

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