Se ingresó en un estado de nebulosa con las ú ltimas fechas bursátiles, donde los cambios resultan sumamente repentinos en cúmulo de órdenes y en dirección de las cotizaciones. En la cuarta jornada, con un ritmo sumamente atildado, se produjo un rebote de 1,2% en precios, mientras el índice se movió entre un mínimo de 1.171, con máximo en 1.397 y un cierre de 1.192 puntos.
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Buenos, desde ese solo indicador, al repasar con qué base se lo logróel calificativo entra en lo condicional. Solamente $ 43 millones derivados a las acciones, casi $ 13 millones en certificados, retroceden la imagen a las zonas donde los picos no gozan de la solidez necesaria y quedando abierta la posibilidad para nuevos rebotes, o zonas de recaídas.
En tal caso, el esquema de precios hacia arriba con volumen comprimiendo, no responde a la figura de lo requerible para pregonar firmeza en el avance. La oferta fue protagonista nuevamente, esta vez en ausencia, permitiendo respirar a la plaza. Sin embargo, en las explosiones de volumen arriba de los $ 100 millones: la venta fue harto generosa y, hasta que se cortó la escalada, ante exigencias de volumen que la demanda no podía dispersar. Un abanico de diferencias entre uno y menos de dos por ciento, en toda la nómina, completaron el panorama de suma calma. Un paréntesis en el remate de febrero, con detención abrupta de capital dirigido a la plaza: y la incógnita sobre los motivos.
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