Superávit fiscal: pintura fresca en el nuevo dibujo de las cifras
Se divulgó ayer otra suba del superávit fiscal: en junio fue 15% más alto que el mismo mes del año pasado. Pero los menores ingresos por el conflicto con el campo y la caída de la actividad fueron disimulados con demoras en el pago de la obra pública y giros extraordinarios del Banco Central.
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Según Fernández, «por el lado de los ingresos, en el consolidado de recursos del sector público, aumentaron 28,4% en junio, por el crecimiento de los recursos tributarios, que explican $ 4.180 millones de lo que se incrementaron los recursos». Agregó que «se destaca el crecimiento de la recaudación tributaria ante los mayores ingresos en concepto de impuestos al Valor Agregado, a las Ganancias, al Comercio Exterior y por las Contribuciones a la Seguridad Social».
La variación interanual del gasto primario se explica, según los datos oficiales, por las subas verificadas en las prestaciones de la Seguridad Social debido al aumento de 12,5% otorgado en setiembre de 2007. También se registraron mayores transferencias al sector privado, es decir los destinados al mercado energético, que crecieron 123% para garantizar el suministro a usuarios residenciales, pese a que hasta junio no hubo muchos días de bajas temperaturas.
Por otra parte, se registró un incremento en las compensaciones a los usuarios de transporte y por las subas en las coberturas asistenciales, en las asignaciones familiares y las remuneraciones, básicamente por los aumentos otorgados en el segundo semestre del año pasado.
El superávit financiero acumula al mes de junio un aumento respecto del año anterior de 71,3%, lo cual equivale en términos nominales a una mejora de $ 5.570,5 millones.
El panorama para los últimos seis meses del año podría incluso complicarse si avanzan las iniciativas que prepara el gobierno para los próximos días. Estas apuntan a subir el mínimo no imponible de Ganancias, a incrementar los salarios públicos, subas de las asignaciones familiares y aumentos de las jubilaciones.
Otro problema fiscal que se podría presentar en los próximos meses es la necesidad de estar al día con las deudas a proveedores en cuanto a los retrasos en los pagos de las obras públicas ya iniciadas y que, según algunas empresas, que por ahora se quejan no públicamente, tendrían demoras de hasta 90 días en las liquidaciones desde el sector público.




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