Diálogos de Wall Street

Economía

Hablamos con Gordon Gekko luego del tsunami de las tasas de interés.

Periodista: ¿Se acabó la montaña rusa de las tasas de interés? ¿Ya pasó lo peor? ¿Aguanta el rally de las acciones?

Gordon Gekko: Sí, a todo.

P.: ¿En serio?

G.G.: Hasta nuevo aviso.

P.: ¿Está seguro?

G.G.: Sabe bien que no hay certezas. Pero el fracaso de la subasta de los bonos del Tesoro a 7 años cerró un capítulo de nerviosismo in crescendo. Fue estridente, las tasas pegaron un salto, y allí se marcó un límite.

P.: La situación se recompuso después.

G.G.: Hubo que absorber el excedente sin vender en la licitación, que les quedó a los dealers, y se logró hacerlo sin aumentar el drama. ¿Señal de exageración (en el cortísimo plazo)? Sí. Las cuentas CTA tienen un corto en bonos soberanos como no mostraban desde 2010. A lo largo de tres semanas, el que quiso salir, pudo hacerlo. Y el caos de una subasta con una huelga de compradores fue la frutilla del postre. Hasta ahí – 1,61% - llegó la cosa.

P.: Se trata de una saga que todavía tiene mucho camino por recorrer.

G.G.: No puede pensar que vamos a inyectar un mega-paquete fiscal extra – 1,5 billones de dólares o quizás 1,7 – a una economía que ya se entonó con el paquete fiscal de diciembre (900 mil millones de dólares) y la marcha atrás del covid, y que las tasas interés no van a trepar más allá de 1,61%.

P.: Tampoco que las tasas reales van a permanecer negativas cuando la economía encienda todos sus motores.

G.G.: La de 30 años ya es positiva.

P.: Sí, pero la de 10 años rinde menos 0,72%. Si se tornase positiva, la suba sería de tres cuartos de punto. Esa magnitud es imposible de absorber con una merma de las expectativas de inflación.

G.G.: Menos en un contexto de economía muy pujante.

P.: Y en esas condiciones la tasa nominal a diez años debería escalar por encima de 2%.

G.G.: Si se derrota la pandemia sería natural volver a las tasas de interés previas a la enfermedad. Eran muy superiores a 2% en la primera mitad de 2019 y algo más bajas en la segunda mitad. Hacia allá vamos. A una velocidad que desconocemos. Y no es el nivel de las tasas sino la vorágine lo que nos va a complicar el paseo.

P.: La Cámara baja ya aprobó el plan fiscal de Biden. El Senado podría hacer lo mismo en los próximos días.

G.G.: Introducirá modificaciones en el proyecto, y obligará a devolverlo a la Cámara de representantes para su sanción final.

P.: ¿En una semana? ¿O en diez días? En breve, todo estará terminado y listo para empezar a gastarse. Habrá que cuidarse de los idus de marzo.

G.G.: Si este episodio reciente de volatilidad sirvió para algo, si ya decantaron las dudas, quizás el problema sea el Sell in May.

P.: El programa fiscal parecía muy grande para que pasara por el Congreso. Biden mostró todo su oficio y va a conseguir aprobar la parte del león.

G.G.: Si no hay imprevistos adversos, sí. Y creo que podrán superarse. A lo sumo habrá que podarlo un poco más.

P.: El aumento del salario mínimo a 15 dólares no sobrevivirá.

G.G.: Se sabe desde un principio. Se lo mantiene para mostrar que se taló algo, y que no fue por mala voluntad del presidente.

P.: Lo curioso es que el programa dará la talla en el Congreso pero quizás sí sea demasiado grande para los mercados. ¿No nos están diciendo que los asusta su tamaño?

G.G.: La agresividad de la política económica es enorme. Yellen cambió el chip. Primero, lo hizo en la Fed. Y ahora comanda el Tesoro. ¿Cómo va a funcionar la experiencia? La Bolsa está en los máximos. Y las tasas subieron pero no lo suficiente para cuestionar el ensayo. Las expectativas de inflación se alinean con el discurso oficial. O sea, la inflación va a subir por encima de 2% y más tarde bajará a 2%. Todo okey de antemano. Pero en abril llegarán los primeros resultados concretos, y ahí sí el mercado deberá mostrar si tiene el estómago necesario. Si se arregla retocando la composición de la cartera o si prefiere apearse hasta ver qué pasa.

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