21 de mayo 2002 - 00:00

Todavía no hay compradores para Suquía, Bisel y Bersa

La crisis desatada por la suspensión por 48 horas de los bancos Suquía y Bisel no será de inmediata resolución. En el Banco Central estiman que, hasta que no termine de definirse la salida del "corralito", será casi imposible encontrar un comprador para las entidades. El Banco Nación ultimó ayer los detalles para hacerse cargo de las operaciones del Suquía y Bisel (mañana reabrirán sus puertas), a los que debe sumarse el Banco de Entre Ríos. Ya se resolvió que esos bancos serán mantenidos como unidades de negocios separados para facilitar su reprivatización. En las últimas horas circularon nombres de interesados en quedarse con los bancos que hasta el viernes controlaba el grupo francés Crédit Agricole. Entre ellos figuran los bancos Macro, Patagonia y Comafi. Según trascendió, el Banco Suquía había recibido redescuentos del Central en las últimas semanas por una suma cercana a los $ 250 millones. El Bisel sólo en los últimos días necesitó asistencia del Central por un monto inferior a los $ 50 millones, mientras que el de Entre Ríos no requirió ayuda oficial.

El Banco de la Nación Argentina (BNA) avanzó ayer con los detalles operativos para hacerse cargo de los bancos Suquía, Bisel y Bersa. Se resolvió que los bancos serán mantenidos como unidades de negocios separados para facilitar su reprivatización, en cuanto aparezcan candidatos.

En principio, la intención es reabrir mañana tanto al Suquía como al Bisel, que ayer y hoy permanecieron cerrados, pero todo está sujeto a que el BNA llegue a tiempo para tomar bajo control todo el proceso operativo. Si, efectivamente, los dos bancos están en condiciones de volver a operar, se permitirá al público efectuar la totalidad de las operaciones permitidas en el resto de la banca.

La decisión es, al menos por el momento, que el Nación no absorba las operaciones de los tres bancos. Tal como informó ayer Ambito Financiero, en el Central esperan que las entidades pasen en forma transitoria al control del Nación pero que luego continúen funcionando como bancos privados.

El jefe de gabinete, Alfredo Atanasof, sostuvo ayer que «no hay ninguna intención de nacionalizar la banca», aclarando al mismo tiempo que el objetivo es «proteger a los trabajadores» del grupo francés, que emplea 6.000 personas en 345 sucursales.

Todavía se estaba negociando la posibilidad de mantenerle el nombre a cada una de las entidades. Como se formarán tres fideicomisos con la totalidad de los activos de cada banco, los nombres de las entidades también deberían ingresar en esta estructura.

En las últimas horas circularon nombres de interesados en quedarse con los bancos que hasta el viernes controlaba el grupo francés Crédit Agricole. Entre ellos, el de los bancos Macro, Patagonia y Comafi.
Sin embargo, hasta que no termine de definirse el futuro del «corralito» será casi imposible encontrar un comprador para cada entidad.

Según lo que trascendió en las últimas horas, el Banco Suquía había recibido redescuentos del Central en las últimas semanas por una suma cercana a los $ 250 millones. El Bisel sólo en los últimos días necesitó asistencia del Central por un monto inferior a los $ 50 millones, mientras que el Bersa no requirió de ayuda por iliquidez.

El titular del Suquía, José Porta, aseguró que el Central le solicitó al Crédit Agricole una suma no superior a los u$s 15 millones. Sin embargo, el monto reclamado por el BCRA para hacer frente al problema de liquidez fue superior a los u$s 30 millones.

Pero los franceses prefirieron no realizar aportes y abandonar sus operaciones en el país. El Agricole trasladará al Uruguay, donde también controla entidad, la sede de sus operaciones para América latina.

La toma de control de los tres bancos implica un aumento de la participación de la banca pública en el total del sistema. A diciembre pasado, las entidades estatales representaban 33% del total de las colocaciones. Por su parte los bancos extranjeros representaban 52% del total.

La salida del Crédit Agricole implica el pase de manos de cerca de 4,2% del total de depósitos. El Bisel representa cerca de 1,6%, el Suquía otro 1,9% y el Bersa 0,6%. Estas tres entidades, al menos momentáneamente, pasan a formar parte de la banca pública, cuya participación superaría 37%, en detrimento de la privada, que bajaría a menos de 48% del sistema.

Dejá tu comentario

Te puede interesar