Ya la rueda de la víspera mostró nuevamente a un mercado perdido en sus orfandades, quedando en manos de aquello que la oferta pudiera decidir.
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Así como la imagen de recinto vacío, ante la presentación del canje con la pantalla gigante en el viejo edificio, resultó una apropiada respuesta a los desaires de Economía, la plaza accionaria de ayer mostró otro gran vacío, de órdenes de demanda. Impensable resulta que los vendedores se hicieran presentes con algo de entusiasmo, las brechas por falta de absorción adecuada hubieran resultado amplias.
En cambio, se protagonizó una fecha donde el mínimo del Merval llegó a estar en 1.331 puntos, generándose luego una meseta como extraída de Harry Potter y su varita. Viendo las relaciones, esa clausura con 1.347 puntos pareció una obra maestra de oferta estrangulada, como para que «con cuatro pesos» todo volviera a respirar.
•Sin volumen
La ausencia demandante dejó un cráter en el volumen, donde apenas $ 33 millones -la mitad de lo anterior- poblaron los paneles. Diferencia a favor, 0,23 por ciento; el dato de color, la suba de Alpargatas, con 5 por ciento, y un día donde los instrumentos desafinaron, el mercado se encogió y se va deshilachando el inicio de semana. Dar exclusivo mérito al cierre de oferta, lo que corresponde.
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