29 de abril 2021 - 00:00

Gobierno monitorea la comercialización de trigo y el maíz

La mirada del sector productivo está puesta en lo que pueda llegar a ocurrir con los registros de exportación, en particular los que involucran a los cereales.

trigo granos
Pixabay

Todo lo que ocurre en el mundo con respecto a stocks y la disponibilidad de producto tiene relación directa con los precios de los commodities. Los altos valores que se registraron en los últimos días fueron y siguen siendo los responsables de varios cuestionamientos hacia el sector primario, al que se lo acusa erróneamente de ser formador de precios para los alimentos en el mercado interno.

En este contexto, el Gobierno vigila y monitorea muy de cerca lo que ocurre con la disponibilidad de trigo y maíz, los dos insumos con los que se producen una gran cantidad de alimentos.

Las miradas están puestas en lo que pueda ocurrir con los registros de exportación en los próximos meses y ese es el mayor temor que tienen los productores, porque si se cierran, los más castigados serían ellos ya que al no poder exportar el precio de su producto caería estrepitosamente. En el caso del trigo, el registro está abierto pero del saldo exportable que se estimó en 10 millones de toneladas ya se anotaron ventas por casi la totalidad de ese volumen por lo tanto el empalme con la nueva cosecha -para la que faltan casi 6 meses-, será complejo porque el Gobierno no tolerará una puja de precios entre la demanda interna y la exportación.

Miguel Cané, titular de la Asociación Argentina de Productores de Trigo aseguró que “si bien está claro que recalentar el mercado sería complejo para el escenario triguero, en esta época no hay demasiados destinos de exportación para nuestro cereal exceptuando a Brasil”.

En el caso del maíz, todavía queda cereal para vender. Desde el sector privado aseguran que habrá más de 46 millones de toneladas para comercializar. Unos 15 millones serían la demanda del mercado interno, por lo tanto el saldo exportable sería de 31 millones de toneladas. El problema aparece cuando estos datos se contrastan con la realidad: nuestro país tiene 21 millones de toneladas exportadas, por lo tanto cuando se complete el saldo quizá el Gobierno observe más detenidamente ese escenario. Alberto Morelli, titular de Maizar recordó que en el caso del maíz casi el 70% de la producción se exporta, por lo tanto si se cierra la exportación desaparecen los compradores más fuertes y sólo el 30% del mercado queda comprador, por lo tanto el precio del cereal caería y eso arruinaría a los productores. Sería un golpe a las expectativas y eso se traduce en una caída de superficie para la próxima campaña”. Vale recordar que en nuestro país nunca faltó maíz y poner esa hipótesis sobre la mesa parece ser descabellado.

En cuanto a la soja, son varios los analistas que creen que aún queda hilo en el carretel: hay que seguir de cerca el comportamiento de China y por supuesto las medidas que pueda llegar a tomar el gobierno si necesita dólares y no hay un buen nivel de comercialización. Es que en el escenario actual el productor recibe sólo un 37% del precio internacional. El resto se va entre distorsiones por el tipo de cambio y las retenciones, por lo tanto es poco atractivo vender la soja para quienes además no tienen necesidad económica de hacerlo.

Con la realidad que se vive desde el punto de vista sanitario, económico y político no queda mucho margen para el error pero sí es probable que ante una necesidad de mayor recaudación, el Gobierno opte por aumentar la presión impositiva vía retenciones porque tiene la posibilidad de hacerlo en algunos cultivos incluso sin pasar por el Congreso. La tentación existe, sin embargo sería un nuevo golpe a las ya castigadas expectativas que tiene la producción que piensa y se debate cada año cuántos millones de dólares invertir bajo tierra.

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