La Cámara de Diputados comenzó a prepararse ayer para una hipotética sesión la semana próxima para sancionar en revisión el proyecto de ajuste que el Senado modificaría en mañana. Desde el radicalismo todavía se mantiene el optimismo y se piensa en la posibilidad de acordar con los senadores peronista la aprobación sin cambios del proyecto: «No tenemos prevista ninguna sesión ni ninguna modificación. Aspiramos a la responsabilidad republicana de los senadores», dijo ayer el mendocino Raúl Baglini. Pero lo cierto es que hasta los peronistas de Diputados ya se están preparando para un eventual sesión de segunda vuelta en la Cámara baja.
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Ayer hubo contactos múltiples entre diputados y senadores peronistas sobre el futuro del proyecto de ajuste votado el sábado pasado a la madrugada. Los primeros tanteos dejaron en claro la voluntad de los senadores de introducir cambios en la ley, aunque más no fuera como una respuesta política a la situación de Diputados. «Como veo las cosas la vamos a mandar de vuelta», le dijo el senador al diputado. «Ustedes están locos, ¿me imagino que no lo van a votar con los dos tercios?», fue la respuesta.
¿Por qué no, si después ustedes le dan los dos tercios al radicalismo y se soluciona todo, no los ayudaron el viernes a votar el ajuste?», le retrucó. «Sabés que eso no podemos hacerlo. Te imaginás si nosotros después de estos despelotes dinamitamos todo», fue el final de la charla. Para comenzar a resolver esos problemas Chrystian Colombo se instalará hoy en el Senado. Junto con él Baglini comenzará las negociaciones para tratar de frenar cualquier intento de cambio en el proyecto.
Negociador
Lo cierto es que Eduardo Camaño, operador bonaerense del ajuste encargado de cumplir el plan canje entre la aprobación del ajuste de Carlos Ruckauf y el del gobierno nacional, ayer comenzó a negociar la posibilidad de una nueva votación. Camaño comandó en la madrugada del sábado lo que se conoce como «la gran Jaroslavsky», operación destinada a sacar peronistas del recinto para permitir que el radicalismo ganara la votación. Es el mecanismo negociado en 1989 por el peronismo entrante para sacar leyes a su medida de un Congreso dominado por la UCR entre julio y diciembre de ese año. Una situación similar se viviría en una segunda vuelta en Diputados.
Problema práctico
Los radicales no estarán dispuestos, por otro lado, a aceptar ninguna nueva interpretación por parte del peronismo del recorte salarial: «Si hay otra interpretación se tira por la borda el principio de pago con lo que recaudo.Al margen de un problema ideológico, es un problema práctico», decía ayer Baglini.
Tanto peronistas como radicales aprendieron mucho de los números de la última sesión de Diputados. Saben que hoy sería imposible tirar abajo el acuerdo para sanción del ajuste en la Legislatura bonearense en juego con la ley del Congreso Nacional. Y todos tienen en claro que la UCR hoy no puede hablar más de Alianza en la Cámara baja, algo ya reconocido ampliamente (ver nota aparte). Así las cosas, el paquete de ajuste del gobierno no tiene la mínima posibilidad de volver a pasar por Diputados sin ayuda del PJ.
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