10 de junio 2003 - 00:00

Un cierre que no tuvo aplausos

Un cierre que no tuvo aplausos
Lo de ayer resultó, esperemos, una excepción. No porque fuera un día de baja (el Dow retrocedió 0,91% a 8.980 puntos y el NASDAQ perdió 1,44%), sino por el grado de desánimo que imperó entre los operadores que decidieron romper la tradición y retirarse del recinto sin el acostumbrado aplauso final que se brindan unos a otros y al resto del mercado. Si no fuera porque nadie salió ofendido, casi podríamos decir que fue un acto de descortesía para quien les da de comer. Buscando un culpable, la mayor parte de los comentarios apuntó a Motorola, que vería caer la venta de sus teléfonos celulares por culpa del SARS. Curiosamente uno pensaría que con el miedo al contagio, la gente estaría usando mucho más su teléfono, y que la caída de la demanda tendría que ver con el escenario «más que optimista» que venía especulando la empresa, que con la nueva peste. Pero para la mayoría de los analistas no fue así, a pesar de que la gente de Lehman le bajó brutalmente el pulgar a otras empresas del sector telefónico, por ejemplo, Nortel que se desplomó más de 5%. En realidad la caída de ayer fue la continuación del derrape que comenzó el viernes pasado, así que podemos decir que la merma «percibida» fue de 2,7% y esto es lo que mejor explica porqué tuvimos la sensación de un «flight to safety» hacia los bonos del Tesoro como hace mucho no veíamos.

Claro que también hubo otros elementos que golpearon el ánimo de los inversores, por caso, el escándalo que se descubrió en Fredie Mac, una de las agencias financieras más prestigiosas del gobierno, o la «metida de pata» del gobierno inglés, que al rechazar la adopción del euro con el argumento de que la economía europea deja mucho que desear, terminó desplomando su propia moneda.

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