Desde el arranque hasta el cierre, el Dow no estuvo más de una hora y media del lado ganador, aproximadamente sesenta minutos en la mañana y treinta en la tarde (justo antes del cierre), que permitieron al índice finalizar el día en 10,157,88 puntos, marcando una mejora de 0,52%. Si bien, porcentualmente, al NASDAQ le fue algo mejor, 0,56% de ganancia, contando lo de la mañana y la tarde no alcanzó a computar una hora en territorio alcista. Es claro que difícilmente podamos hablar de una jornada positiva, aun cuando los resultados finales parezcan decir otra cosa. Como por alguna razón ha venido ocurriendo a lo largo de toda esta semana, fue la guerra lo que determinó los vaivenes de la jornada. Por la mañana, fue el misterioso paquete encontrado en el puente de Brooklin y que interrumpió el tráfico por una hora lo que alarmó a los inversores. Esto explica, de alguna manera, la baja del mercado, pero no por qué los precios continuaron deprimidos cuando ya estaba claro que afortunadamente era todo una falsa alarma. Las noticias positivas estuvieron notorias por su ausencia, aunque las negativas tuvieron una importancia relativa; cuanto mucho se puede citar la bajada de pulgar que le hiciera la gente de Goldman al ramo tecnológico y en particular a unas 26 empresas. Frente a esto estuvo el optimismo que despertó Sun Microsystems, la suba de las auríferas, energía, biotecnología y artículos de consumo. Sin nada para explicar el rush final, muchos apuntaron al rumor que circuló de mesa en mesa: que Osama bin Laden habría sido finalmente capturado por las tropas norteamericanas. Sin poder confirmar ni desmentir esto, lo malo es que el mercado haya tenido que recurrir a este tipo de rumores para justificar una suba.
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