Si algo se puede decir que hizo la sesión de ayer fue reflejar en apenas algunas horas las fuerzas que se están debatiendo en el mercado, al menos durante los dos últimos meses. Por un lado, tuvimos las presiones alcistas, los optimistas, los exuberantes o como se los quiera llamar, concentrados de manera casi excluyente en los papeles del mercado electrónico. Del otro, las presiones bajistas, los dubitativos, los pesimistas o como sea, cuya presencia se sintió en "el gran mercado" y en el grupo de las blue chips. Y como separador de las aguas, apenas las empresas de telefonía celular y las fabricantes de semiconductores. Ya antes de la apertura se veía que el arranque iba a ser negativo y es así que 10 minutos después de la campana de largada el NASDAQ y el Dow retrocedían poco más de 0,9%. Pero mientras una hora después el NASDAQ pasaba del lado ganador, no sería hasta 30 minutos más tarde que el promedio industrial apenas rozaría la zona del "sin cambio", sólo para volver a retroceder y terminar el resto de la sesión del lado perdedor. Al final del día, el NASDAQ marcaba un nuevo máximo anual, mientras el Promedio Industrial cedía 0,31%, cerrando en 9.293,8 puntos. Para la mayor parte de los analistas, el principal culpable del malhumor imperante fue Kodak, que redujo su estimación de ganancias siguiendo los pasos de Intel, Texas Instruments, Motorola, etcétera. La firma se escudó en los efectos negativos del SARS y el creciente uso de las cámaras digitales. Dejando de lado que la temible enfermedad es ahora una excusa para cualquier cosa, más que culpar a la empresa habría que haber culpado a sus técnicos por la ineptitud para predecir hacia dónde evolucionaría la fotografía, pero éste es otro tema.
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