Una suba que no fue una sorpresa

Economía

La semana arrancó con el Dow trepando 0,58%, a 12.280,32 puntos, el S&P 500 prácticamente neutro al subir 0,08% y el NASDAQ retrocediendo 0,61%. Aun sin tomar en cuenta el trasfondo, se puede decir que después de lo ocurrido la semana pasada este comportamiento no resultó demasiado sorprendente. Con McDonald's reportando un inesperado incremento para sus ventas de mayo (el papel experimentó la mayor suba en cuatro meses), Alcoa envuelta en rumores de que pronto sería absorbida por algunas de sus dos mayores rivales y el sector petrolero subiendo casi 3% (Exxon trepó 2.6% a pesar de 3 por ciento que retrocedió el precio del petróleo al cerrar en u$s 134,35 por barril), es fácil entender la mejora del Promedio Industrial. Si el S&P no quedó netamente ganador fue por la mala jornada que tuvo el sector financiero, golpeado por la decisión de Standard & Poor's de rebajarle el rating a varias emisiones respaldadas por las aseguradoras MBIA y AMBAC. Claro que las palabras del presidente de la Reserva de Nueva York pidiendo regulaciones mas "duras" para controlar el riesgo entre distintas entidades no ayudaron, ya que según algunos implicaron que pronto conoceríamos el nombre de una nueva entidad en problemas. Otro que también habló (pero a la tarde) fue el secretario del Tesoro, quien reconoció que no descarta intervenir para apuntalar la moneda.

Desde ya que no fue esto lo que hizo que el dólar trepara 0,9% frente a la canasta clásica de monedas, pero sin dudas le dio cierto asidero a la suba. Tal vez, lo más interesante de la jornada fue que la chance que le ve el mercado a una suba de tasas por la Fed antes de octubre creció casi a 50%. La pregunta ya no es entonces si subirán las tasas, sino cuándo lo harán. La mejor prueba de ello es que la tasa de los treasuries a dos años quedó ayer en 2,723%, el máximo desde marzo de 1996 mientras la tasa a 10 años subió a 4,002%. Para destacar la baja de Apple, que habría mostrado con el lanzamiento de su último teléfono celular que, por más bonito que sea un artilugio, si es tecnológicamente atrasado, su futuro no siempre es bueno.

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