Washington (AFP) --Las grandes tabacaleras estadounidenses reconocieron ayer que venden un producto que provoca la muerte, al tiempo que intentaban rebatir los argumentos del gobierno, que las acusa de engañar al público durante años y de apuntar a los jóvenes con su publicidad para transformarlos en adictos, por lo que les reclama el pago de u$s 280.000 millones. «Se los llamen 'light' o 'bajo alquitrán', no existen los cigarrillos sanos. Vendemos productos peligrosos», reconoció Ted Wells, abogado de Philip Morris, en el segundo día del juicio contra las cinco principales tabacaleras. Los abogados de las empresas declararon que éstas ya no esconden más que «su producto es peligroso», y opinan que deben ser juzgadas por su comportamiento actual y no por el pasado. «Hoy cada una de las acusadas le dice al público de forma clara y sin ambigüedades que fumar es peligroso y causa enfermedades», agregó Wells. «Si obtuvieron dinero de forma fraudulenta, ese dinero no les pertenece», afirmó el abogado del gobierno, Frank Marine, durante el primer día del juicio.
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