Fuera de circuito los muchachos de Wall Street, la realidad asomó clara al bajar las aguas prestadas y dejar al aire los palos mayores, de muchos barcos sumergidos en aguas de Buenos Aires. A esto se adicionó otra pésima señal y que proviene de un nombre insignia de nuestra historia bursátil, un viejo dinosaurio líder que se arrastra por la corrosión sobre sus cifras...
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Fueron los dos puntos sobresalientes, el volumen y los sucesos en Acíndar, uno global y el otro particular, para que la semana abriera en nuestro mercado con la prosecución de fatales ruedas, que persiguen a mayo. Sobre 17 reuniones, ya van 15 en baja, lo de la víspera 2,6% en el Merval y llevando el indicador ponderado a los «321» puntos. En un camino de regreso en el historial, que lo deposita a comienzos de esa «década oscura» de los '90...
Sin las órdenes para las de afuera, sumando con las de acá, la realidad habló de apenas ¡cinco millones de pesos efectivos! y, si lo pasamos a un dólar de $ 3,60, la tristeza de apenas mover las agujas de montos en acciones de raíces locales. Pero, algo todavía peor iría a ocurrir: porque en una plaza de Acíndar que quedó como lo «mejor» del día, llegando a 6% de mejora y con 136.000 papeles, le cayó la acción de la Bolsa de Comercio y ante el arribo del estado contable de la sociedad. Allí, surgió lo que no será materia extraña, sino común, de un patrimonio neto pasando a estado negativo. Encrucijada, «suspendida» Acíndar para la cotización bursátil. Mezcla de pena, vergüenza, realidad...
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