La soja volvió a registrar nuevos valores máximos de contrato ayer en Chicago, con un precio de u$s 323,35 por tonelada, una marca muy similar al precio promedio de mayo de 1997, la última campaña extraordinaria que registra el mercado internacional. Dicho valor, sin embargo, aún está lejos de alcanzar el máximo histórico para la oleaginosa, con u$s 366 la tonelada alcanzada en junio de 1988.
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Algunos operadores creen que al ritmo actual es posible que el mercado muestre esos valores, si se confirman los problemas de seria sequía en el sur de Brasil y excesiva humedad en el Norte. Dicho argumento dio sustento a la suba de 3% -u$s 10 por toneladaoperada ayer en el principal mercado de referencia del mundo. Además, el mercado ya comenzaba a descontar que Brasil no llegaría a cosechar 61 millones de toneladas como previó el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) sino apenas alcanzaría a 58 millones de toneladas, según lo manifestado ayer en Brasilia por el ministro agrícola brasileño, Roberto Rodrigues. Otro dato alcista para un mercado sensible.
La buena performance de la oleaginosa se trasladó ayer al país donde se registró un alza también de 10 dólares en la posición disponible -vieja cosecha-que cerró en $ 690 por tonelada y en la posición mayor '04, que subió 2,1% hasta u$s 213,2 por tonelada. Pero, como es habitual los días en que se reanuda la escalada alcista, los productores frenan sus ventas ante la suposición de nuevas subas.
Si bien la constante suba de la soja es una buena noticia para la Argentina y, especialmente para el gobierno que puede, a través de sus productores agrícolas, recaudar más por retenciones a la exportación, algunos analistas comenzaron advertir ayer que a este nivel de precios la competitividad de las exportaciones argentinas ingresan en zona de riesgo: es que los precios de los fletes treparon casi 40% durante los últimos seis meses al ritmo de un mercado de granos muy firme. Pero esta situación, que puede resultar un ingrediente adicional para los costos de la exportación, implica la posibilidad de perder destinos como consecuencia del encarecimiento de los fletes marítimos.
«En términos absolutos el precio rige para todo el mundo, pero en términos relativos las importaciones desde Estados Unidos pueden resultar más baratas para un comprador ya que las cargas desde el Pacífico Norte hacia Asia, por ejemplo, resultan mucho más baratos que desde Paranagua en Brasil o desde un puerto argentino», advirtió Ricardo Baccarín, de Panagrícola.
«La relación entre el flete y el valor CyF de los productos del complejo soja se duplicó durante el último año. Estos costos del transporte se están consolidando como uno de los factores bajistas para los precios», coincidían desde la consultora Granos del Paraná.
Lo cierto es que se afirmaba ayer que la soja sube en Chicago como consecuencia de que «EE.UU. es un proveedor más barato y confiable, por una mejor logística que le permite un descuento importante en sus exportaciones», decía uno de los líderes de la operatoria de granos.
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