Diálogos de Wall Street

Economía

¿Cómo leer la suba de la inflación en EE.UU.? Nos responde Gekko.

Periodista: El experimento Biden-Yellen ya está lanzado. EE.UU. creó casi un millón de empleos en marzo, antes siquiera de que se empezaran a gastar los cheques de u$s1.400 que la Casa Blanca envió a 90% de los hogares. ¿Qué dicen los precios? Subió la inflación mayorista y la del consumidor. ¿Está dentro del guión o se escapó de los márgenes de seguridad? ¿Hay que preocuparse?

Gordon Gekko: Se esperaba que los precios mayoristas y al consumidor treparan 0,5% mensual en marzo. La inflación mayorista resultó el doble y la definición minorista avanzó 0,6%.

P.: A simple vista, bastante subidas de tono.

G.G.: Contemplando los últimos doce meses, los mayoristas crecieron 4,2% y los minoristas 2,6%.

P.: La Fed proyecta una inflación minorista de 2,4% para 2021. ¿Ya nos pasamos de la raya?

G.G.: No nos pasamos del límite. En marzo del 2020, la inflación minorista había sido negativa (-0,4%) y la comparación exagera, por la depresión de la base, la verdadera dinámica actual de los precios.

P.: Por eso los mercados no pegaron el grito en el cielo.

G.G.: Por eso, que es fácil de detectar, y por el tutorial de la Fed.

P.: La Fed está haciendo un gran esfuerzo de comunicación a modo de bálsamo. Lleva varias semanas desparramando oradores para prevenir una mala reacción ante números que sabe que van a ser elevados. El mensaje es que será un salto temporario. Y, por ende, a diferencia del pasado, no va intervenir. No subirá las tasas.

G.G.: Tal cual. Y además la mayor parte de la inflación es el efecto de un shock de los precios de la energía. Acuérdese que en abril del año pasado los futuros del crudo WTI cerraron con un precio negativo de 37 dólares.

P.: Hubo que pagar 37 dólares para que alguien se dignara a recibir los barriles vendidos.

G.G.: Ese fue el punto mínimo, un caso extremo. De un año a otro, los precios de la energía treparon 13,2% al consumidor. La nafta subió 22,5%. Sólo en marzo, 9,1%. Sabemos que la suba internacional del crudo se interrumpió a mediados de marzo y los precios actuales son aprox. 8% más bajos. Esa presión se calmó.

P.: ¿Qué queda si se remueve la incidencia de la energía?

G.G.: La inflación minorista núcleo (sin alimentos ni energía) se elevó 0,3% (se esperaba 0,2%). Es el mejor predictor de la inflación.

P.: Daría una velocidad anualizada de 3,7%. Más de un punto cómodo por encima de la proyección oficial. Todo sube.

G.G.: Sí, y esto recién comienza. Estamos precalentando. No podemos hablar de desbordes todavía. Pero la actividad en abril será más intensa y nos esperan muchos meses de vértigo. Como las expectativas están subestimando sistemáticamente la verdadera marcha de actividad y precios, pronto habrá que elevar la mira.

P.: Hasta ahora los mercados no se hacen problema. Era el talón de Aquiles de la estrategia del superestímulo. Compran el discurso de Powell y Compañía. ¿Hasta dónde?

G.G.: Si los bonos del Tesoro no lo toman a mal, para la Bolsa está bien.

P.: Las empresas van a facturar la inflación que paguen los consumidores. Tarde o temprano ello va a inflar sus ingresos, ¿o no?

G.G.: Las acciones tienen esa cobertura, pero las presiones de costos pueden ser más fuertes, y esa será una facturación concentrada en pocas compañías, que puede achicar los márgenes. Y, aunque parece lejano, también los costos laborales podrían escalar y complicar la situación. Hoy todo eso luce manejable con una expansión económica pujante. Las ganancias por acción del S&P500 habrán crecido 25% el primer trimestre, pero el segundo lo harán por arriba del 50%. En todo el año rondarán un 25% más que en 2020. Es posible que también acá estemos subestimando la tendencia de fondo.

P.: La economía está en un punto de inflexión, dijo Powell. Y que el covid y sus variantes siguen siendo las principales amenazas; no, la inflación.

G.G.: O una mutación del covid nos frena en seco, o la dinámica es la del crecimiento a máxima velocidad, y el peligro de tomar mal una curva. Allí la inflación es la piedra en el camino. Está claro que si las tasas largas no se sobresaltan el viaje será maravilloso. Ese es el examen de estrés que nos espera. Con las cifras de marzo fue un paseo. Pero falta recorrido…

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