14 de septiembre 2022 - 00:00

Diálogos de Wall Street

La inflación disparó un tiro por la culata. ¿Cómo se sale de esta, Gekko?

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Periodista: La inflación minorista dio 0,1%. La inflación núcleo explotó: +0,6%. Así la Fed no puede hacer otra cosa que gruñir, mostrar los dientes, y gatillar de nuevo.

Gordon Gekko: Tendrá que insistir hasta ganar por cansancio. Lo que dijo Powell en Jackson Hole.

P.: Parecía que estábamos cerca de un desenlace favorable, y ahora, después de ver los números, queda claro que no es así. La reacción de los mercados revela una decepción tremenda. ¿Se justifica?

G.G.: Estaban posicionados para pegar un zarpazo. Y no podrá ser.

P.: Credit Suisse veía un rally poderoso montado sobre el colapso de la inflación. ¿Qué hacemos?

G.G.: Tache la doble generala.

P.: Acertó con la descompresión de la inflación de energía, pero no vio venir la inflación basada en todo lo demás. ¿La inflación cambia de eje?

G.G.: La suba exclusiva de los precios de la energía no es inflación per se. En su momento, a principios de año, fue el factor más potente para darle empuje a la inflación y ahora está perdiendo ese rol, pero el problema estructural de escasez tras la invasión a Ucrania sigue estando allí.

P.: Es doblemente preocupante, entonces. Es un motor extra que puede volver a ponerse en marcha.

G.G.: Correcto. El salto de los precios minoristas de mayo y junio fue propulsado por la suba de 3,9% y 7,5% de la energía. Julio y agosto lo revirtió con mermas de 4,6% y 5%. La medición de inflación de julio dio cero y se esperaba una cifra negativa para agosto, pero no ocurrió porque se aceleró la efervescencia en los demás renglones.

P.: ¿Cree que existe un proceso de contagio que se hace más virulento?

G.G.: Era más discutible antes de ver estos guarismos que ahora. ¿Se acuerda de la polémica entre la inflación núcleo medida por el índice de precios al consumidor, rebelde y elevada, o por el deflactor del consumo personal, clavada varios meses en 0,3%?

P.: Claro que me acuerdo.

G.G.: La inflación núcleo al consumidor continúa desafiante con un aumento de 0,6%. Y la mediana arrojó una lectura peor. La mitad de la canasta sufrió incrementos de 0,7% o mayores. Alimentos trepó 0,8%; los autos cero kilómetro y los servicios de atención médica, lo mismo. Son tres renglones muy distintos entre sí, tanto en su ciclo de producción como por el lado de la demanda.

P.: Como pasó en junio cuando nos sorprendió la mala noticia de la inflación de mayo. ¿Se repite la historia? ¿Serán los mercados los que dicten la medida de la suba de tasas? Así se forzó el primer ajuste de 75 puntos base.

G.G.: 75 puntos base están garantizados como antes el piso de 50.

P.: ¿Será que estrenamos el calibre de 100 puntos base?

G.G.: Los mercados ya lo sugirieron cuando la inflación de junio alborotó el avispero, pero fueron los halcones del banco central los que lo desecharon. Y, por lo visto en Chicago, los mercados no insisten. La reacción, más allá de la caída vertical en las cotizaciones de Wall Street, pasa por la aceptación del espíritu de Jackson Hole. Es decir, se incorporan una mayor tasa terminal para los fed funds y su vigencia por un horizonte de más extensión. Y, junto con ello, un escalón más alto para las tasas largas del Tesoro. La de 10 años pone a prueba el máximo del ciclo de 3,51%.

P.: ¿Wall Street está condenada entonces a revisitar los mínimos de junio?

G.G.: Son las reglas del juego. Todo el ímpetu que despertó la expectativa de una bajísima inflación es ahora un resorte que opera en contra con gran capacidad de daño. No se debe sobrerreaccionar a un único número, pero tampoco se puede ignorar un proceso cuya rebeldía echa raíces.

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