Tiemblan los “yuppies” de Wall Street ante la avanzada de los robot asesores

Economía

Estos "asesores" automatizan la inversión mediante el uso de un algoritmo para generar carteras para los usuarios. Con la pandemia recrudece el debate si las máquinas son una amenaza letal para los asesores humanos. Los especialistas proyectan que para el 2024 estarán administrando carteras por más de u$s1,2 billones.

La pandemia global aceleró la aplicación de los cambios tecnológicos en casi todos los hábitos, procesos y costumbres de la sociedad y la economía. El avance de la robótica y de la inteligencia artificial invade diariamente todos los órdenes de la vida. Las finanzas no son la excepción. Y si bien hace tiempo ya que el software y el hardware son herramientas claves para analistas e inversores del mercado financiero, la irrupción de los llamados robots asesores (robo-advirsors) ya forma parte del firmamento de Wall Street y parecen poner en jaque al modelo tradicional. Su influencia puede medirse en el hecho que para el 2024 en el mercado estiman que tendrán bajo su órbita de gestión más de u$s1,2 billones, algo así como tres PBI de Argentina.

Los primeros asesores automáticos para el inversor medio comenzaron a aparecer alrededor de 2008, un año después de que el iPhone hiciera su debut en sociedad. Después de más de una década, los asesores robóticos administran alrededor de u$s785.000 millones, según la firma especializada en la investigación de asesores digitales, Backend Benchmarking.

¿Pero qué son estos robo-advirsors? No son en realidad robots tangibles sino que son algoritmos que las empresas financieras han desarrollado para automatizar la inversión digital. Piden que ingresen algunos detalles (edad, objetivos de ahorro, comodidad de riesgo) en una aplicación de computadora o teléfono y el algoritmo ensambla y administra una cartera de inversión personalizada solo para dicho cliente. Andy Racheleff de Wealthfront sintetiza que es un servicio que proporciona una cartera diversificada y reequilibrada de fondos indexados ETF de bajo costo. En los términos más simples, los robo-advisors ofrecen una gestión de cartera automatizada. Al fin y al cabo los asesores robóticos son servicios de inversión automatizados administrados por software en lugar de asesores humanos.

A priori muchos pensarán que se trata de servicios financieros solo para los millennials o la generación Z, sin embargo, si bien la mayor masa de clientes proviene de estos segmentos poblacionales también muchos baby boomers e incluso más longevos, pero millonarios, están recurriendo a estas alternativas. Ya docenas de empresas han construido sus propios modelos para capitalizar la popularidad de una cultura digital ascendente. Incluyen firmas independientes como Betterment, Personal Capital y Wealthfront; hasta los gigantes tradicionales de Wall Street como Fidelity Investments, Merrill Lynch y Morgan Stanley; y aquellos como Financial Engines que atienden a los inversores del plan 401(k) de retiro jubilatorio. Pero también los jugadores establecidos que históricamente se han centrado en una base de clientes más antigua y rica también pueden aprovechar la tecnología para cortejar a una nueva clase de inversores más jóvenes, que han mostrado entusiasmo por el ámbito financiero digital a través de aplicaciones de comercio de acciones en línea como Robinhood y por activos como criptomonedas. .

Más allá del debate máquina versus humanos, por ahora, se trata de con quién el inversor está más cómodo o mejor lo interpreta y asesora. Claro que detrás de esta discusión también está el tema de los costos de asesoramiento y tratamiento impositivo. Lo cierto es que aquellos que irónicamente imaginaron la llegada de asesores robot al estilo los “cyborg” de Star Wars en las mesas de operaciones de Wall Street, no pueden soslayar el virulento crecimiento de la oferta de estos servicios financieros automatizados. Pero este nuevo fenómeno no pasó inadvertido por las autoridades regulatorias. Así el 9 de noviembre pasado la SEC (Securities and Exchange Commision) emitió un “Risk Alert” de su División de Examinaciones detallando una serie de observaciones a partir de exámenes de asesores que brindar asesoramiento electrónico sobre inversiones. De la revisión de la SEC sobre los servicios de asesoría robótica, también surgió el cuestionamiento si siempre se recomendaban carteras adecuadas dada la tolerancia al riesgo declarada de los clientes.

Greg Iacurci de la CNBC planteó a especialistas si un robo-advisor era adecuado para todos los inversores, o si un ser humano está mejor equipado para la tarea de administración del dinero y planificación financiera? Ivory Johnson de Delancey Wealth Management le respondió que era adecuado para algunas personas y no para otras: “Si juegas al golf, es simplemente un palo de golf diferente. A veces uso mi hierro 7 y otras veces no, solo depende de dónde esté”.

Los robots tienden a ser especialmente adecuados para los inversores más nuevos que aún no han acumulado mucha riqueza y que les gustaría subcontratar la administración del dinero a un profesional por un costo razonablemente bajo, según los expertos de la industria. Pero hay para todos los gustos. En general no hay barrera de entrada y las comisiones son menores. Pero el trato cotidiano es diferente, sobre todo para aquellos acostumbrados a lidiar con su asesor en forma personal o en la sucursal.

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