Después de diez años deexclusividad, en los que el magnate George Soros les entregó no pocodinero (propio y ajeno) para manejarla, y en el que tuvieron una rentabilidadpromedio de 36% anual, los antiguos «chicos» de IRSA están solosy no tienen otra opción que crecer. Mañana, en una multitudinaria reunión a laque invitaron al «tout» Buenos Aires empresarial y político -y para el quetrajeron al economista Rudiger Dorn-busch-, se lanzarán a buscar fondosentre los ahorristas argentinos para conformar su primer fondo de inversióndoméstico, al que denominaron Dolphin Latinoamérica Fondo Común de Inversión(DLA).
Quien los manejará seráDolphin Fund Management, que no es más que una reconversión de ConsultoresAsset Management, la empresa del grupo IRSA dedicada a administrarportfolios desde 1990. Por esa época, y casi sin antecedentes en el negociofinanciero, Eduardo Elzstain y Marcelo Mindlin llegaron aldespacho de quien gozaba entonces de las mieles del éxito, cosechado después de«acostar» al Banco de Inglaterra en una cifra de centenares de millones delibras.
Golpes duros
Hoy las cosas hancambiado: el viejo maestro parece haber perdido el toque mágico, los mercadosemergentes le han pegado duro en los últimos años por lo que disolvió todas susposiciones allí, y unificó todos sus fondos en uno solo, totalmenteconservador, al que denominó Quantum Endowment.
Soros también salió de IRSA(conserva menos de 2% de su capital) y de Cresud (ya no tieneninguna participación), pero conserva 7% del Hipotecario, que es lamitad de lo que tiene el grupo de control (con IRSA y el fondo LatCap).
Esto puso a la gente deIRSA ante la disyuntiva de salir a buscar nuevos asociados o retirarse delmercado de capitales. Obviamente, optaron por lo primero.
«Contrariamente a loque hicimos todos estos años salimos a buscar inversores locales. Hasta ahorateníamos fondos offshore pero no podíamos publicitarlos»
Hasta agostoConsultores tenía un convenio de exclusividad con Soros: el magnate ponía losfondos, ellos los manejaban. Ahora no hay más fondos ni exclusividad, y en unaprimera etapa (hasta fin de año) tratarán de reunir u$s 30 millones deinversores locales. «No vamos a atender el mercado minorista, por lo menospor ahora; los grandes inversores institucionales (AFJP, empresas de seguros)estarán a cargo de Clarisa Lifsic (una «histórica» del grupo, que ya pasópor Consultores, Cresud y el Hipotecario); los inversores individuales, quedeberán invertir un mínimo de u$s 50.000, serán canalizados a nuestro agente deBolsa, Raymond James», dice Mindlin. El portafolio del DLA estará formado 75%con valores del Mercosur, 25% de otros mercados emergentes con «investmentgrade» (México, Chile, Corea, Tailandia, arriesga Mindlin). Ya fue aprobadopor la Comisión Nacional de Valores, Standard & Poor's lo calificó «A»y la Superintendencia de AFJP como «activo local» a efectos de laconformación de portfolios.
Paralelamente lanzaránotro fondo, el Dolphin InterVentures, de u$s 25 millones, queapunta a los negocios de tecnología, comunicaciones e Internet. «Pero no alas <punto com>», se apresura a aclarar Lifsic.
Recompra
«Es muy posible quela coyuntura no parezca la mejor para salir con un instrumento de inversión, yquizás haga falta un esfuerzo mayor. Pero preferimos salir ahora, y no esperara que todo esté calmo y más caro»,dice Mindlin.
Es con esta mismaperspectiva que IRSA viene recomprando sus propias acciones desde hace dosmeses, por un total de u$s 42 millones, lo que representa casi 10% delcapital. Mindlin dibuja un chart, y explica que «cada vez que hubo crisis(tequila, Brasil) nuestras acciones (como la de todos los demás, claro) cayeronpor debajo de su valor real. Nos pareció entonces y nos parece ahora un negocioexcelente recomprar, y lo seguiremos haciendo. Tenemos u$s 50 millones más paraello».
Mindlin reconoce que elpanorama económico no es bueno, pero cree que «si hay un shock de confianza,se da vuelta: los fundamentos de la economía (nivel de reservas, déficit, etc.)están bien; sólo falta salir de esta trampa de pesimismo».




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