Cinco autocines ya funcionan en el interior

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Están ubicados en Catamarca, Posadas, San Juan, Santa Rosa y Ramona (Santa Fe).

Ya hay cinco autocines funcionando los fines de semana en el interior argentino, todos ellos gestionados a medias entre exhibidores privados y entes municipales y/o provinciales, y provistos de todos los recaudos sanitarios habidos y por haber en atención a la pandemia, algunos de ellos incluso con rociador para autos.

El primero empezó a comienzos de junio en el Predio Ferial de Catamarca, con una pantalla de 10 x 5 y capacidad para 200 vehículos, cada uno a 500 $ la entrada (pero que debió suspender transitoriamente sus funciones cuando apareció el primer caso de covid-19 en esa provincia). El segundo abrió el sábado 4 de julio, gratis, en el Imax del Conocimiento de Posadas, con una película muy adecuada para automovilistas: “Rápidos y furiosos 8”. Y el fin de semana largo se agregaron los de San Juan, ubicado en el playón de estacionamiento de un híper, con “El robo del siglo” a la cabeza, Laguna Santo Tomás de Santa Rosa, La Pampa, con “Ugly Dolls” doblado por Tini Stoessel y otros títulos, a mil pesos porauto, y, más sencillo, el del Centro Recreativo de Ramona, provincia de Santa Fe, con capacidad para 60 autos y entrada gratuita.

Ramona (nombre puesto por el fundador del pueblo, Ernesto Tornquist, en homenaje a una de sus hijas) queda en el límite con Córdoba, provincia donde, curiosamente, todavía no funciona ningún autocine. La Fiscalía de Instrucción de Río Segundo impidió a la Municipalidad inaugurar uno, porque el Centro de Operaciones de Emergencias de Córdoba no autoriza la exhibición cinematográfica. Y en la capital mediterránea se demora desde mayo la propuesta de un bloque de ediles radicales que permitiría el funcionamiento de otro, acaso un sucesor de aquel enorme autocine de Barrio Don Bosco que, de 1973 a 1989, llegó a tener doble función todas las noches de la semana, y trasnoche los sábados. Se inauguró con “007. Vivir y dejar morir” y, coherentemente, se despidió con “La misión final”.

En Sudamérica, la opción de los autocines para despuntar el vicio mientras vuelve “la normalidad” empezó el 23 de mayo con el Aero Life improvisado en la playa de estacionamiento del aeropuerto internacional de Carrasco, en las afueras de Montevideo. Tiene pantalla de 20 x 11, capacidad para 100 autos y entrada inquietante: 590 uruguayos, algo así como 14 dólares. En Brasil todo es “mais grande”, como los que se armaron en el Memorial de América Latina, San Pablo (con “Relatos salvajes” en una programación de viejos y nuevos clásicos), el Parque Olímpico Rio 2016, Río de Janeiro, y el renacido Cinema Drive-In, declarado Patrimonio Cultural y Material de Brasilia, con capacidad para 400 autos, es decir, 50 más que el Madrid Race, que es el más grande de Europa.

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