21 de mayo 2026 - 19:18

Alerta global por menor producción de cobre: señales de oferta ajustada y precios en alza

Los grandes productores registraron una caída interanual conjunta de 162.347 toneladas de cobre durante el primer trimestre del año.

La combinación entre menor producción, mayor demanda esperada y tensiones geopolíticas vuelve a colocar al cobre en el centro de la escena.

La combinación entre menor producción, mayor demanda esperada y tensiones geopolíticas vuelve a colocar al cobre en el centro de la escena.

Los primeros balances trimestrales de las principales mineras del mundo comienzan a mostrar una tendencia que el mercado sigue de cerca: la producción global de cobre perdió volumen durante el arranque de 2026 y vuelve a instalar dudas sobre el equilibrio entre oferta y demanda en un momento de creciente consumo asociado a la transición energética.

Según datos publicados por Mining.com a partir de los resultados corporativos de las principales compañías del sector, los grandes productores registraron una caída interanual conjunta de 162.347 toneladas de cobre durante el primer trimestre del año. Los descensos más significativos se observaron en operaciones de Freeport-McMoRan, Codelco e Ivanhoe Mines.

En contrapartida, empresas como Glencore, Teck Resources, Vale y Rio Tinto lograron incrementar sus niveles de producción, compensando parcialmente la menor oferta del resto de los actores relevantes del mercado.

Sin embargo, la preocupación no pasa únicamente por los volúmenes producidos. La atención de los inversores y analistas se concentra en la posibilidad de que algunos eventos operativos y geopolíticos terminen generando un mercado más ajustado de lo previsto.

Cátodo de cobre

La situación se intensificó tras los eventos sísmicos registrados en Indonesia y en la República Democrática del Congo, que impactaron sobre activos vinculados a Freeport-McMoRan e Ivanhoe y alimentaron temores sobre una eventual reducción adicional de la oferta disponible.

Ese escenario comenzó a trasladarse rápidamente a los precios internacionales. El cobre inició una tendencia alcista luego de ambos episodios y la presión continuó creciendo por la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente y los riesgos asociados a un eventual cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio global.

Cochilco mejora las perspectivas para el metal rojo

En este contexto, las proyecciones para el precio del cobre también comenzaron a ajustarse al alza. La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) elevó esta semana su previsión promedio para 2026 hasta los u$s5,55 por libra, lo que representa una suba cercana al 12% respecto de la estimación anterior de u$s4,95 por libra.

Para 2027 el organismo también corrigió sus perspectivas y espera ahora un precio promedio de u$s5,10 por libra, levemente por encima de los u$s5 previstos previamente. Las nuevas proyecciones reflejan un mercado que continúa mostrando fundamentos sólidos de demanda.

Según Cochilco, el consumo global de cobre refinado crecería 1,5% durante 2026 y otro 2,3% en 2027, alcanzando aproximadamente 28,2 millones y 28,8 millones de toneladas, respectivamente.

China seguiría siendo el principal motor de consumo global, aunque India aparece cada vez más como un actor relevante debido al crecimiento de infraestructura, electrificación y expansión industrial.

El efecto Estados Unidos y nuevas estrategias empresariales

Mientras tanto, en Estados Unidos comenzaron a observarse nuevas tensiones en el mercado físico. Las primas del cobre volvieron a incrementarse y en algunos momentos de la semana superaron los u$s500 por tonelada, impulsadas por especulaciones sobre posibles medidas arancelarias impulsadas desde la Casa Blanca. En paralelo, algunas compañías empiezan a mover piezas para asegurar insumos críticos y reducir riesgos operativos.

Uno de los casos destacados fue el de Marimaca Copper en Chile. La empresa avanzó en la adquisición de una planta de ácido sulfúrico que se encontraba fuera de operación para garantizar su propio abastecimiento futuro.

Planta de fundición de cobre mina Kansanshi Zambia Solwezi

La decisión adquiere relevancia porque el ácido sulfúrico se transformó en un insumo estratégico para diversos procesos mineros, especialmente en la lixiviación de cobre, y su disponibilidad comenzó a ser observada cada vez con más atención por la industria.

El movimiento también deja una señal más amplia: en un contexto de volatilidad geopolítica, restricciones logísticas y posibles cuellos de botella en la cadena de suministro, incluso compañías de menor escala comienzan a adoptar estrategias más agresivas para asegurar recursos clave.

La combinación entre menor producción, mayor demanda esperada y tensiones geopolíticas vuelve a colocar al cobre en el centro de la escena. Para una industria que ya proyecta un crecimiento sostenido impulsado por la electrificación y los minerales críticos, cualquier alteración en la oferta puede amplificar rápidamente el impacto sobre los precios.

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