Brasil dio un paso decisivo para consolidarse como actor central en el mercado global de minerales críticos. El Gobierno lanzó el diseño de su Estrategia Nacional de Tierras Raras, una hoja de ruta que busca establecer “directrices, metas e instrumentos” para el desarrollo de un sector considerado estratégico para la transición energética, la economía digital y la industria de defensa.
Brasil lanza su Estrategia Nacional de Tierras Raras y entra de lleno en la carrera global por los minerales críticos
El Gobierno de Lula da Silva diseña un plan clave para transformar el potencial geológico brasileño en desarrollo industrial, atraer inversiones y fortalecer la soberanía sobre recursos estratégicos.
-
Brasil: un rayo cayó sobre una marcha por Bolsonaro y dejó decenas de heridos
-
Montevideo vuelve a contar con vuelos directos a Belo Horizonte después de más de 10 años
Brasil y tierras raras. Lula da Silva y su ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira.
La iniciativa comenzó a tomar forma tras una primera reunión de trabajo entre representantes del Ministerio de Minas y Energía, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otras instituciones públicas y financieras, con el objetivo de sentar las bases de un documento integral que ordene la administración de estos recursos, hoy en el centro de la geopolítica mundial.
Brasil cuenta con un activo clave: se estima que posee las segundas mayores reservas de tierras raras del planeta, solo por detrás de China, que además lidera el refino y procesamiento de estos materiales. Sin embargo, gran parte de esos recursos brasileños permanece aún sin explorar, lo que abre una ventana de oportunidad para el desarrollo de una nueva cadena industrial de alto valor agregado.
“La Estrategia Nacional de Tierras Raras es fundamental para que Brasil transforme su potencial geológico en un desarrollo concreto, con más industrialización, conocimiento y el fortalecimiento de nuestra soberanía frente a los recursos estratégicos”, afirmó la secretaria de Geología y Minería, Ana Paula Bittencourt.
Desde el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva explicaron que el eje central del plan será promover la industria local de procesamiento de minerales críticos, con el objetivo de agregar valor antes de exportar y reducir la dependencia externa en las etapas más sensibles de la cadena productiva.
En esa línea, el documento final buscará estimular la inversión privada, fortalecer las capacidades tecnológicas del país y “mitigar los riesgos en las cadenas globales de suministro de los minerales estratégicos”. También incluirá oportunidades para el desarrollo de la cadena de valor, lineamientos de sostenibilidad y propuestas de gobernanza para un sector que combina alto potencial económico con crecientes exigencias ambientales y sociales.
Las tierras raras —un grupo de 17 elementos químicos indispensables para fabricar imanes permanentes, baterías, turbinas eólicas, vehículos eléctricos, semiconductores y sistemas de defensa— se han convertido en uno de los principales focos de competencia entre las grandes potencias. A este conjunto se suman otros minerales críticos como litio, cobalto, níquel, grafito, neodimio, disprosio, praseodimio, europio y terbio, todos esenciales para la nueva economía baja en carbono.
En este contexto, Brasil busca aprovechar su posición geológica para ganar peso en el tablero internacional. Un ejemplo reciente es el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), firmado días atrás en Asunción tras más de dos décadas de negociaciones, que prevé explícitamente el desarrollo de la industria de tierras raras del lado sudamericano como parte de una estrategia de cooperación en recursos estratégicos.
En paralelo, el país mantiene conversaciones comerciales con Estados Unidos sobre este tema y, al mismo tiempo, ha ofrecido oportunidades de inversión a China, su principal socio comercial. De hecho, el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, viajó esta semana al gigante asiático para reunirse con ejecutivos de empresas locales y analizar posibles proyectos vinculados a energía nuclear, almacenamiento mediante baterías (BESS) y minerales críticos.
La ofensiva brasileña refleja una tendencia global: las economías desarrolladas y emergentes aceleran acuerdos bilaterales y multilaterales para asegurar el suministro de insumos clave para la transición energética, ante el riesgo de cuellos de botella en cadenas dominadas hoy por pocos países.
Para Brasil, la Estrategia Nacional de Tierras Raras apunta a ir más allá de la simple exportación de materias primas. El Gobierno busca convertir sus reservas en un motor de industrialización, innovación tecnológica y generación de empleo calificado, al tiempo que fortalece su autonomía sobre recursos considerados estratégicos.
Con este movimiento, la principal economía de Sudamérica se suma formalmente a la carrera global por los minerales críticos, con la ambición de transformar su enorme potencial geológico en una plataforma de desarrollo productivo de largo plazo y en una herramienta central de su política exterior y energética.
- Temas
- Brasil
- Minería
- Lula da Silva



Dejá tu comentario