La salida de Marco Lavagna como titular del INDEC reavivó la polémica sobre el nuevo índice de inflación, que por los cambios metodológicos pondera más el impacto de los servicios públicos, como la luz y el gas, y que dada la política energética del gobierno de Javier Milei se espera que tenga un efecto mayor sobre el IPC.
Polémica por el nuevo índice de inflación del INDEC: cuánto subirán la luz y el gas
La nueva política energética reducirá el universo de hogares subsidiados y limitará los descuentos al consumo básico. El objetivo oficial es recortar el gasto público y sostener el superávit fiscal. El efecto sobre la inflación y la polémica detrás de la salida de Lavagna.
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El Gobierno avanzó con una reforma estructural del esquema de subsidios a las tarifas de luz y gas que elimina el sistema de segmentación vigente desde 2022
Ocurre que el Gobierno avanzó con una reforma del esquema de subsidios a partir de este año para continuar con el proceso de ajuste del gasto público. De esta forma, el aumento de las tarifas de energía tendría un mayor alcance, impacto de lleno sobre el IPC. El nuevo índice, en el que intervino el FMI en el marco del acuerdo por el crédito de u$s20.000 millones, debía presentarse a fines de 2025 según lo acordado con el organismo. No ocurrió y se postergó para este febrero, aunque parece que nuevamente el indicador no verá la luz.
“Siempre la bajada de línea de Milei fue que el cambio se hiciera una vez que el proceso de desinflación estuviera terminado”, dijo esta semana el ministro de Economía, Luis Caputo, al ser consultado sobre la salida de Lavagna del INDEC y explicando por qué no estaba de acuerdo con que debutara el nuevo sistema. Fue en medio, además, de la polémica sobre el precio de la ropa en la Argentina, cuando defendió comprar en el exterior y encendió la bronca de los industriales.
Tarifas: cuánto subirán la luz y el gas en 2026
Por caso, ya se conoció que el valor de la electricidad se incrementarán en promedio un 3,59 % en febrero para los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) abastecidos por Edenor y Edesur, según el esquema de actualización vigente. En el resto del país, los incrementos dependerán de las decisiones que adopte cada jurisdicción provincial.
El ajuste responde a la cuota mensual correspondiente a la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) y a la aplicación de la fórmula de actualización automática, que combina el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) y el Índice de Precios al Consumidor (IPC), con el objetivo de evitar el atraso tarifario frente a la inflación.
En el caso del gas natural, el impacto será mayor. A partir de febrero, las tarifas registrarán un aumento promedio del 16,86 % a nivel nacional, como resultado de varios factores que se aplican de manera simultánea.
Entre las principales causas se encuentra la actualización mensual prevista en el marco regulatorio, la aplicación del nuevo esquema de subsidios energéticos (SEF) y la implementación del precio de gas unificado y fijo para todo el año. Este último cambio genera un salto puntual en febrero, aunque se da en un mes de muy bajo consumo, lo que atenúa el impacto en la factura final.
Según los datos oficiales, el impacto de los incrementos será dispar según la categoría de consumo. La categoría residencial R1, que representa el 42 % del total de usuarios de gas en el país —casi 4 millones de hogares—, tendrá aumentos de hasta $3.000 o menos en promedio.
Además, aproximadamente uno de cada cinco usuarios registrará un incremento inferior a $1.000 en su factura mensual.
Para las primeras cuatro categorías residenciales, que concentran cerca del 70 % de los usuarios de gas a nivel nacional, los aumentos se ubicarán en un rango promedio que va desde $960 hasta $6.400.
En tanto, para el 30 % restante de los usuarios, correspondientes a categorías residenciales con mayores niveles de consumo, los incrementos oscilarán entre $2.900 y $11.300, también en valores promedio.
Nuevo esquema de subsidios
El Gobierno avanzó con una reforma estructural del esquema de subsidios a las tarifas de luz y gas que elimina el sistema de segmentación vigente desde 2022 y lo reemplaza por un modelo simplificado con solo dos categorías: usuarios subsidiados y no subsidiados. La medida forma parte de la estrategia oficial para reducir el gasto público, ordenar el sistema tarifario y sostener la meta de superávit fiscal.
El nuevo régimen implicará un recorte en los beneficios que reciben los hogares, con descuentos más limitados y focalizados exclusivamente en los sectores con menores ingresos. Como consecuencia, una parte significativa de los usuarios comenzará a pagar tarifas más cercanas al costo real de la energía.
Fin de la segmentación tarifaria: solo habrá subsidiados y no subsidiados
El esquema actual, implementado durante el gobierno anterior, dividía a los usuarios en tres niveles según sus ingresos: altos (N1), medios (N3) y bajos (N2). Cada categoría recibía distintos niveles de subsidios.
Ese sistema será eliminado y reemplazado por un modelo binario. A partir de ahora, los hogares estarán clasificados únicamente como:
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Subsidiados
No subsidiados
Podrán acceder al beneficio únicamente aquellos hogares cuyos ingresos sean inferiores a tres Canastas Básicas Totales (CBT), lo que actualmente equivale a aproximadamente $3.641.397 mensuales.
Los usuarios que superen ese umbral deberán pagar la tarifa plena, sin asistencia estatal.
Cómo serán los subsidios a la electricidad en 2026
El nuevo esquema prevé que los hogares subsidiados reciban un descuento del 50% en el costo de la energía eléctrica, pero con límites de consumo claramente definidos.
El beneficio se aplicará únicamente sobre un bloque básico de consumo:
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Hasta 150 kWh mensuales en otoño y primavera
Hasta 300 kWh mensuales en verano e invierno
El consumo que supere esos niveles será facturado a tarifa completa, sin subsidio.
Este punto es clave, ya que un hogar promedio consume entre 150 y 200 kWh mensuales en meses templados, pero puede superar los 300 kWh durante los picos de demanda estacional. Esto implica que muchos usuarios comenzarán a pagar una parte de su consumo sin subsidios, incluso si califican como beneficiarios.
Subsidios al gas: beneficios limitados a los meses de invierno
En el caso del gas natural, el esquema será aún más restrictivo.
Los subsidios del 50% se aplicarán únicamente durante los meses de mayor consumo, entre abril y septiembre. En cambio, entre octubre y marzo no habrá subsidios, bajo el argumento de que la demanda energética disminuye durante los meses cálidos.
Esto marca un cambio relevante respecto al sistema anterior, que otorgaba subsidios más amplios y constantes a lo largo del año.
Bonificación temporal en 2026 para amortiguar el impacto
Para reducir el impacto inicial del nuevo régimen, el Gobierno aplicará un descuento adicional del 25% durante enero de 2026.
De esta forma, el subsidio total alcanzará el 75% en ese primer mes. Sin embargo, este beneficio será transitorio y se reducirá gradualmente a lo largo del año hasta desaparecer completamente en diciembre de 2026.
El objetivo es generar una transición progresiva hacia el nuevo sistema, evitando un salto brusco en las facturas.
Depuración del padrón: 2,6 millones de hogares bajo revisión
Uno de los ejes centrales de la reforma es la depuración del Registro de Acceso a los Subsidios Energéticos (RASE), que el Gobierno considera sobredimensionado.
Según datos oficiales, se detectaron 2,6 millones de hogares registrados como de bajos ingresos que no cumplían los requisitos para recibir subsidios.
Entre las irregularidades identificadas se encontraron:
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370.000 subsidios asignados a personas fallecidas
Más de 15.500 usuarios registrados en barrios cerrados que recibían subsidios destinados a sectores vulnerables
Esta revisión permitirá reducir el gasto público en subsidios energéticos, uno de los principales componentes del déficit fiscal durante la última década.
Impacto en las boletas y en el gasto público
El nuevo esquema implica una reducción significativa en la cobertura de subsidios. Bajo el sistema anterior, los sectores de menores ingresos recibían descuentos de hasta el 70% en electricidad y hasta el 80% en gas en algunas regiones.
Con el nuevo modelo, el subsidio será del 50% y limitado a bloques básicos de consumo, lo que aumentará el costo final que pagan los usuarios.
Desde el Gobierno sostienen que la medida es necesaria para ordenar las cuentas públicas y reducir distorsiones en el sistema energético.
En términos fiscales, los subsidios energéticos representaron durante años uno de los mayores gastos del Estado. Su reducción es considerada una condición clave para consolidar el equilibrio fiscal y garantizar la sostenibilidad macroeconómica.
Un cambio estructural en el modelo energético argentino
La eliminación de la segmentación tarifaria marca un giro en la política energética, con un enfoque más orientado a reducir la asistencia estatal y trasladar gradualmente el costo de la energía a los usuarios.
En este nuevo escenario, el acceso a subsidios quedará restringido a un grupo más reducido de hogares, mientras que el resto deberá afrontar tarifas más altas.
La medida tendrá impacto directo en la economía doméstica de millones de argentinos y se convertirá en uno de los factores clave en la evolución del costo de vida durante 2026.




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