El fenómeno de El Niño podría tener un impacto significativo sobre la cuenca del río Paraná durante los próximos meses, con lluvias por encima de los niveles habituales en el sur de Brasil, Paraguay y el noreste del país. Ese escenario tendría un efecto directo sobre los caudales que recibe la Central Hidroeléctrica Yacyretá y obligaría a mantener un seguimiento permanente de las condiciones hidrológicas.
Super Niño: cómo impactará el fenómeno climático en la hidroeléctrica Yacyretá
El fenómeno de El Niño podría generar lluvias superiores a las habituales sobre el sur de Brasil, Paraguay y el noreste del país, aumentando los caudales que llegan a Yacyretá. La central prepara monitoreos y medidas para administrar eventuales crecidas.
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Yacyretá monitorea los caudales del Paraná ante el escenario climático previsto para los próximos meses.
Según la información difundida por la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) a Energy Report, existe una probabilidad cercana al 100% de que las condiciones asociadas al El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) continúen durante lo que resta de 2026 y se extiendan hacia los primeros meses de 2027.
El organismo advierte que el escenario esperado no se limita a episodios aislados de precipitaciones, sino que puede traducirse en un período sostenido de mayores aportes hídricos sobre una de las principales cuencas que alimentan al Paraná.
Qué es El Niño y por qué afecta al clima mundial
El Niño constituye la fase cálida del ciclo natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un patrón climático capaz de modificar las condiciones meteorológicas en diferentes regiones del planeta. Generalmente está asociado con un incremento de las temperaturas globales y con modificaciones en los patrones de precipitaciones. Como consecuencia, algunas zonas pueden atravesar sequías prolongadas, mientras que otras quedan expuestas a lluvias intensas e inundaciones.
El fenómeno suele aparecer cada dos a siete años. Se desarrolla cuando el debilitamiento de los vientos alisios permite que aumente la temperatura del agua en el Pacífico oriental. Una de las principales señales de la formación de El Niño es el incremento de la temperatura del Océano Pacífico ecuatorial.
Durante septiembre, las temperaturas de la superficie del mar en esa región llegaron a ubicarse 3,05 °C por encima de los niveles normales, la mayor anomalía registrada durante un episodio de El Niño desde que existen mediciones, de acuerdo con datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
La cifra se encuentra ampliamente por encima de los 0,5 °C utilizados para definir la presencia del fenómeno. La NOAA considera débil un episodio cuando la temperatura se ubica 0,5 °C por encima de lo normal; moderado cuando alcanza 1 °C; fuerte con 1,5 °C y muy fuerte cuando llega a los 2 °C. La agencia estadounidense declaró formalmente el comienzo de las condiciones de El Niño en junio.
Más agua sobre la cuenca del Paraná
Yacyretá se encuentra 300 kilómetros al sudeste de Asunción y 1.000 km al norte de Buenos Aires. Está situada entre las ciudades de Ituzaingó en Argentina y Ayolas, Paraguay. Se halla enclavada en la zona conocida como los rápidos de Apipé. El embalse principal queda en los alrededores de la isla de Apipé Grande, Ituzaingó y Yacyretá.
El comportamiento del río será uno de los principales factores a seguir. Durante eventos intensos de El Niño, los caudales afluentes al sistema pueden alcanzar valores muy superiores a los promedios históricos.
Según la EBY, en episodios anteriores “el caudal afluente puede llegar a duplicar su promedio histórico”, generando un volumen adicional de agua que debe ser gestionado tanto desde el punto de vista operativo como para reducir los riesgos asociados a posibles crecidas.
Por ese motivo, el Sector Hidrología del Departamento Técnico de la Entidad Binacional Yacyretá mantiene un monitoreo permanente de las precipitaciones y de los caudales de los distintos ríos que aportan agua a la cuenca.
El seguimiento permite anticipar la evolución del río y determinar las medidas necesarias en función de la magnitud de los aportes que reciba el embalse. "Cuando los caudales lo requieran, Yacyretá puede utilizar sus estructuras de descarga para evacuar parte del agua que no pueda ser procesada por las unidades generadoras", advirtieron en el parte de prensa.
La operación tiene también un objetivo preventivo. La administración de los grandes volúmenes de agua permite “suavizar los picos de crecida, controlar el flujo y, sobre todo, reducir los riesgos para quienes viven río abajo”, explicó la entidad.
Los vertederos de Yacyretá
Tanto el vertedero brazo principal como el del brazo Aña Cuá son del tipo convencional a lámina guiada, y la capacidad conjunta de ambos es de 95.000 m3/s, igual al pico de la crecida máxima probable del río Paraná.
El vertedero del brazo principal tiene una longitud aproximada de 338 metros, y consta de 18 compuertas radiales de 15 metros de ancho, 20 de altura, capaces de verter hasta 55.000 m3/s con el embalse a cota 84,5 metros. Consta de 18 compuertas pesan 180 toneladas cada una, son operadas por servomotores hidráulicos y su cresta vertedora se encuentra a cota 63,5 msnm. Este vertedero cuenta con una pileta de aquietamiento de 342 metros de ancho y 100 de longitud.
El vertedero del brazo Aña Cuá Tiene una longitud aproximada de 300 metros. Está dotado de 16 compuertas radiales, de 15 metros de ancho, 17,3 metros de altura, y es capaz de verter hasta 40.000 m3/s con el embalse a cota 84,5 msnm. Sus compuertas también son operadas por servomotores hidráulicos, y la cresta vertedora está a cota 66,5 msnm. La pileta de aquietamiento es de 304 m de ancho y una longitud de 90 m.
En este importante brazo del Paraná de 25 km de largo y 2 km de ancho, el vertedero del brazo Aña Cuá mantiene el llamado “caudal ecológico” para preservar la fauna ictícola.
Más caudal no significa más generación en la misma proporción
Uno de los aspectos menos intuitivos del escenario es que un aumento significativo del caudal del Paraná no necesariamente se traduce en un incremento proporcional de la generación eléctrica de Yacyretá.
La explicación está vinculada con las características de la central. Yacyretá es una central hidroeléctrica de llanura, por lo que las grandes crecidas pueden elevar el nivel del río aguas abajo de la represa. Ese incremento -indicaron en el comunicado- modifica el denominado salto neto, es decir, la diferencia de altura disponible entre el embalse y el cauce aguas abajo. Al reducirse esa diferencia, también disminuye la eficiencia con la que las turbinas aprovechan cada unidad de agua que atraviesa la central.
En términos simples, una mayor cantidad de agua permite que Yacyretá genere más energía en términos absolutos, pero el incremento de generación no crece en la misma proporción que el caudal. Por eso, durante una crecida, cada metro cúbico de agua puede aportar menos energía que en condiciones hidrológicas normales.
La particularidad es especialmente relevante para una central de las características de Yacyretá, donde el comportamiento del nivel aguas abajo influye directamente sobre el rendimiento del aprovechamiento hidroeléctrico.
Cómo son las turbinas Kaplan de Yacyretá
Las 20 turbinas tipo Kaplan fueron fabricadas con un diseño único a medida de la central. Tienen la forma de una hélice con 5 álabes. Los 9,5 m de diámetro del rodete por donde giran los álabes permiten el paso de un caudal de 800 m3/s (800.000 litros de agua por segundo). La fuerza que produce el salto de agua posibilita que giren las turbinas y que esa fuerza de la naturaleza se transforme en energía eléctrica.
Los hidrogeneradores generan a 13.200 voltios y los transformadores elevan esa tensión a 500.000 voltios, entregando energía al Sistema Argentino de Interconexión a través de tres líneas de 500.000 voltios y al paraguayo dos de similares características.
Con el salto de diseño de 21,3 metros, cada una de las 20 unidades puede producir 155 MW (un total de 3.100 MW), lo que implicaría una energía anual de casi 21.000 GWh/año, equivalentes a 6 o 7 millones de hogares al año.
Un sistema de alerta para las comunidades ribereñas
Además del monitoreo hidrológico y de la operación de la central, Yacyretá cumple un papel preventivo frente a eventuales crecidas del Paraná.
El esquema de seguimiento permite generar información con varios días de anticipación y comunicar la evolución prevista a las autoridades y a las comunidades ubicadas en las zonas ribereñas.
La finalidad es que una eventual crecida pueda ser anticipada y no se transforme en un fenómeno inesperado para la población. La EBY destacó que se trata de “una alerta precautoria, pensada para que el agua nunca llegue como sorpresa”.
El comportamiento de las lluvias y los caudales durante los próximos meses será, por lo tanto, determinante para establecer la magnitud del impacto sobre el río Paraná y sobre la operación de Yacyretá.
El escenario combina así dos efectos que deberán ser seguidos en paralelo: un mayor volumen de agua disponible para la generación hidroeléctrica y, al mismo tiempo, una mayor necesidad de administrar las crecidas y sus efectos sobre el río y las poblaciones ubicadas aguas abajo.
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