23 de diciembre 1999 - 00:00
"007: EL MUNDO NO BASTA"
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Patricia Arquette es una peluquera de Pittsburgh, de look ultramoderno, hábitos insalubres y moral disipada. Además es atea, por lo que no parece la persona más indicada para sufrir la posesión religiosa que da su título al film (heridas que aparecen sin explicación científica en una persona, recreando el suplicio de Cristo en la cruz).
Un cura científico experto en revelar falsos milagros al Vaticano ( Gabriel Byrne, a quien también se lo puede ver haciendo del maligno en «El día final») es el encargado de verificar los detalles de la peluquera con estigma.
El excelente prólogo en un pueblo brasileño promete imágenes sorprendentes y una estética muy cuidada.
Pero el problema es que como el director RupertWainwright debe disimular la verdadera característica de la historia, la acción se dilata interminablemente, y por eso lo que se cuenta en la primera hora de proyección podría sintetizarse en apenas 15 minutos de narración ajustada.
Por otro lado, a la climática música de Billy Corgan (el cantante de los Smashing Pumpkins) se le da demasiado énfasis, tanto que hay dos o tres escenas que se parecen más a un videoclip que a una película.
Lástima que cuando está demasiado poseída, la Arquette se mete de lleno en el show de Linda Blair, con todo los dejà vu del caso y los aires aggiornados de clip de Marilyn Manson. Pero aun con estos altibajos y otros más serios relacionados con cierta ausencia de lógica del guión y más de una vuelta de tuerca delirante (como las secuencias con curas espías en un Vaticano que parece la KGB), «Estigma» tiene aciertos visuales, intriga temática y una originalidad general que bastan para poder recomendársela a todo fan del cine fantástico.



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