A Virginia Woolf le siguen temiendo

Espectáculos

El 16 próximo bajará de cartel «La profesión de la señora Warren», obra de de George Bernard Shaw en la que Eleonora Wexler rivaliza en escena con Claudia Lapacó. Con la dirección de Sergio Renán, Wexler pudo lucirse en el papel más exigido de su carrera, sin olvidar a la seductora que encarnó en «Hombre y Superhombre» (también de Shaw), entre otros personajes de peso como el que le asignó Jorge Lavelli en «La hija del aire».

Desde hace un mes la actriz se encuentra ensayando el clásico contemporáneo «¿Quién le teme a Virginia Woolf?» de Edward Albee junto a Selva Alemán y Arturo Puig a cargo de los protagónicos. La obra se estrenará en el Regina dirigida por Luciano Suardi. Tras el súbito alejamiento de Juan Gil Navarro todavía no se ha resuelto quien lo reemplazará: «Teníamos pensado estrenar el 18 de abril, pero supongo que lo haremos en mayo. Es una pena, porque me encantaba trabajar con él. Así que ahora me están buscando otro marido», dice la actriz.

La obra de Albee (llevada al cine por Mike Nichols con Elizabeth Taylor y Richard Burton, quienes al igual que Alemán y Puig eran matrimonio cuando protagonizaron la obra), transcurre durante toda una noche, en el hogar que comparten George, un profesor universitario carente de ambiciones, con su amargada esposa Martha. Después de una fiesta con colegas, el matrimonio invita a una joven pareja (Honey y Nick) a tomar una copa en su casa sólo para involucrarlos en sus disputas.

Wexler
debutó como actriz en la comedia musical «Annie» (1983, Teatro Lola Membrives) y al año siguiente participó de «Mesa de noticias» por ATC. En abril cumplirá 32 años.

Periodista
: ¿Quería actuar en esta obra o se lo propusieron?

Eleonora Wexler: Esta vez me llegó la propuesta y, para decidir si aceptaba, me compré el DVD de la película y conseguí el texto en inglés. Son cuatro grandes personajes y la obra deja sin aliento. Una vez que acepté ya no ví más la película, suelo absorber muchas cosas. Mi marido se da cuenta enseguida con quién hablo por teléfono por la entonación de mi voz. «¿Con quién hablás? Ah, sí con Leticia.»


P.:
¿Siempre investiga por su cuenta?

E.W.: Para hacer « Relaciones peligrosas», que era mi gran sueño, le pedí a Cecilio Madanes que me tomara una prueba. Yo había quedado enamorada de la película. La ví 5 ó 6 veces. Así que conseguí el libro de Choderlos de Laclos y la banda de sonido de la película y finalmente logré que me dieran el papel de la ingenua Cécile de Volanges.


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Y la ingenua de Albee es muy distinta.

E.W.: Es todo un desafío componer a Honey porque es un personaje que habla poco y es muy diferente de los que venía haciendo hasta ahora. Me exige un gran trabajo interno. Honey parece muy etérea e inofensiva, hace como que no pasa nada, pero uno raspa un poquito y enseguida aparece un transfondo complicado. En George y Martha, el matrimonio maduro, todo está más a la vista; en cambio, Nic y Honey son personajesmás pequeños, aunque tienen una carga muy oscura ya que por algo comparten esa noche terrible con George y su esposa, que ya bordean los 50 años y están totalmente quemados y frustrados. En cierta forma ellos son la muestra de lo que pueden llegar a convertirse los jóvenes. La insatisfacción de George y Martha es muy grande. Sobreviven como pareja reinventando su historia y su pasado, pero se agreden todo el tiempo. Esa noche logran que la parejita joven forme parte de un juego siniestro y destructivo donde todos terminan complotando contra el otro.


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El ingenio de muchos diálogosobra. aliviana la crueldad de la

E.W.: La obra es terrible. No es tristeza lo que transmite sino desazón. Tiene un humor muy sarcástico. Todo lo que se dice es muy pesado. Como dice George «hay que llegar a los huesos». Me da la sensación de que todos estos personajes quedan en carne viva, sacan afuera lo peor de sí mismos. Al principio parecen gestos infantiles pero luego todo se convierte en una sórdida lucha de poder. Además está el alcohol. No dejan de beber y eso les hace decir cosas que uno en general se guarda para sí. A veces causa gracia el patetismo que muestran o cómo se agraden verbalmente. Sí, los diálogos son muy ingeniosos, pero la obra es desoladora. Esa es la primera impresión que tuvimos cuando la terminamos de leer.

Entrevista de Patricia Espinosa

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