Aun cuando una
mayor síntesis la
beneficiaría,
«Kuala Lumpur»
despierta interés
(y carcajadas)
gracias a su
estupendo
elenco y a su
visión de los
actores como
una tribu tan
complicada
como fascinante.
«Kuala Lumpur». Guión: Grupo Sanguíneo y G. Tarrío. Dir.: G. Tarrío. Int.: J.P. Garaventa, V. Lois, M. Piroyansky y L.Vega. Vest.: F. Gaitán,A. Press. Dis. Luces. F. Berreta. (Espacio Callejón.)
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Luego de su exitoso recorrido con «Afuera» (2002), espectáculo que se mantuvo en cartel durante varias temporadas, la compañía Grupo Sanguíneo vuelve a lucir su notable capacidad expresiva con una alocada comedia sobre las peripecias de un grupo de actores dispuestos a reflotar su carrera tras dos años de separación.
Nuevamente dirigidos por Gustavo Tarrío (también guionista y cineasta), los cuatro actores de Grupo Sanguíneo se burlan sarcásticamente de su condición actoral en esta suerte de autobiografía apócrifa que combina la antigua técnica de «teatro dentro del teatro» con otros recursos más cinematográficos, como por ejemplo la constante utilización de flashbacks, el fuerte protagonismo de la banda sonora y la incorporación de situaciones dramáticas en las que los intérpretes interactúan sin que se escuchen sus voces ( tapadas por la música o por el relato en simultáneo de alguno de sus compañeros). El acertado diseño de luces de Fernando Berreta completa la ambientación sugiriendo atmósferas, saltos temporales y distintos niveles de realidad y fantasía.
«Kuala Lumpur» toma como base una conferencia de prensa, donde esta conflictiva troupe se dirige a los espectadores (se supone que son periodistas) simulando una perfecta armonía grupal. El encuentro con la prensa es intervenido mediante flashbacks que permiten reconstruir la historia profesional de la compañía así como su vida privada. Por un lado, se los ve practicar distintas modalidades de teatro experimental en una clave paródica que sin duda disfrutarán aquellos que frecuenten el circuito independiente. En forma sincrónica se observa la débacle del grupo ya minado por las drogas, la promiscuidad y la endogamia.
Una vez que se revela el verdadero motivo que provocó la disolución de la compañía, la historia cierra con un agridulce «happy end», donde no es fácil precisar si esta familiera banda de actores volverá a los escenarios. En la hora veinte que abarca este espectáculo va quedando en claro que los actores son una tribu tan complicada como fascinante. Capaces de dar la vida en escena o de volar hacia otra dimensión, parecen estar sometidos -por los gajes de su oficio-a los desequilibrios emocionales más grandes.
Valeria Lois y Lorena Vega interpretan con gran riqueza de matices a dos actrices inmanejables que seducen y manipulan a todo el mundo. Martín Piroyansky sigue explotando su aspecto de niño desamparado, pero esta vez asume un rol mucho más agresivo y oscuro que le sienta muy bien. Por último Juan Pablo Garaventa, compone a un chico «moderno» de esos que se deslizan en patines tratando de pasarla bien. Su presencia resulta mucho más sólida que en «Afuera».
«Kuala Lumpur» requeriría de una mayor síntesis y condensación para que sus contenidos trasciendan el mero retrato grupal y puedan alcanzar un plano más metafórico. La pieza corre el riesgo de ser leída como una mera parodia de estilos teatrales. De todas maneras, es un material que despierta interés -y no pocas risas- gracias al delirio de algunas situaciones y a la fuerza arrolladora de su elenco.
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