Alerta por Deira pero, con Chile, no hay disputa

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Muchos se preguntan hoy en el mundo del arte local cómo recuperar las siete obras del pintor argentino Ernesto Deira que desde 1971, cuando hizo una muestra en la sala del Instituto de Arte Latinoamericano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile permanecen en ese país. Obras que de acuerdo al galerista Ricardo Pérez Taboada y la viuda del artista, Lucy Deira, podrían superar el medio millón de dólares.

«Yo ya hice de Sherlock Holmes», dice Luis Felipe Noé a este diario, pero aporta un dato clave a la investigación. En 2003, Noé, también integrante del grupo Nueva Figuración, junto a Deira, Macció y De la Vega, descubrió que las pinturas que presuntamente habían sido destruidas durante la era Pinochet, se encontraban en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago de Chile. Ahora, ni la institución chilena ni los herederos de Deira tienen papeles que les permitan demostrar la titularidad de los cuadros que, tras el golpe militar que derrocó a Salvador Allende quedaron del otro lado de la frontera.

Sin ocultar el fastidio que le provoca la burocracia que demora desde 2003 la devolución de los cuadros a los herederos de Deira, Noé dice: «Se adueñaron de eso». Sin embargo, aclara que investigó el tema a fondo y que tiene una buena solución para acelerar la inercia de los funcionarios de ambos países.

«El trámite está paralizado porque la muestra se hizo en el Instituto de la Universidad de Chile que ya no existe y las obras fueron a parar al Museo de Arte Contemporáneo. Ahora figuran en el inventario y forman parte del patrimonio del Museo», explica, y agrega lo que ya se sabe. Como el Museo no puede acreditar que las obras fueran donadas o compradas, sólo testimonios como el suyo, el de la galerista chilena Carmen Waugh y la familia pueden agilizar el reclamo. Pero buceando en la memoria agrega que un personaje fundamental en esta historia es el chileno Miguel Rojas Mix. «El sabe bien cómo es todo este asunto», sostiene. «Era el director del Instituto cuando se exhibió la muestra. Rojas Mix se fue a vivir a París durante la dictadura pero viaja a Chile con frecuencia. Es la persona a quien se debería consultar».

Hablando sobre el actual director del Museo Francisco Brugnoli, Noé observa: «Es una persona de buena fe, pero lógicamente no puede entregar cuadros que figuran en el patrimonio si no se avanza en el trámite por la vía legal. Tiene que haber una resolución de la Universidad de Chile de la cual depende el Museo».

Al referirse a las siete obras en cuestión, Noé cuenta que se trata de pinturas en blanco y negro sobre tela y destaca que su contenido es muy fuerte, «porque alude a la tortura política».

Por otra parte, nunca hubo ninguna «disputa» con Chile por los cuadros de Deira como erróneamente informa «Clarín». La verdad, es que el trámite que permitirá probar a quién pertenecen los cuadros, se demora más de la cuenta.

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