Ambiciosa obra sobre lo mejor del arte local

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Ignacio Gutiérrez ZaldíIvar ha publicado alrededor de 40 libros entre los que se encuentran «20 Maestros del Arte de los Argentinos»,(1993), «El Paisaje en el Arte de los Argentinos» (1994), «Quinquela» (2000) y «Soldi Eterno» (2005). Su última publicación «100 Pintores del Arte de los Argentinos» (2006), es, según aclara el autor, «una selección parcial y discutible, la primera parte de una obra más ambiciosa que abarcará los 780 artistas de importancia que tenemos registrados en la apasionante historia del Arte de los Argentinos».

Esta recurrencia en el término acuñado por José León Pagano, señala una búsqueda de identidad reafirmada cuando otro crítico como Córdoba Iturburu sostenía que «nuestra pintura tiene una luz propia, caracterizada por las medias tintas y los colores atenuados». Con orgullo, Gutiérrez Zaldívar sostiene que en las últimas tres décadas se ha prestigiado nuestro arte, no sólo el que se realiza en Buenos Aires sino en el resto del país.

En el prólogo y entre otras consideraciones, señala que la nuestra no es una pintura folklórica debido, quizás, a la influencia de la inmigración y al continuo mirar hacia Europa, ya que allí se dirigieron gran número de nuestros artistas para completar sus experiencias pictóricas.

En este volumen de 304 páginas, profusamente ilustrado, crédito fotográfico de Néstor Paz, narra la historia de hombres y mujeres, ya que sin ellos no existiría la creación artística, de allí su postura ante la figura del curador que «antepone la obra al hombre». El libro está dividido en capítulos que comienzan con una «Cronología» desde una fecha fundacional, 1799, cuando Manuel Belgrano crea la Academia de Dibujo, hasta el cese de las actividades del Di Tella en 1970. Continúa con «Breve Historia» que se completa con la creación en 1976 de la galería Zurbarán y la enumeración cronológica de las 725 exposiciones realizadas hasta la actualidad en nuestro país y en el exterior. Le siguen «Temáticas», «Escuelas Pictóricas»,»Los Pintores del Interior», «Los Maestros Europeos», «Los Críticos».

En el tono coloquial que lo caracteriza, el autor relata amenas historias personales y describe algunos de los cuadros principales de los 100 pintores elegidos por orden alfabético con subtítulos como: «Carlos Alonso-Dramático y Virtuoso», «Raquel Forner-Tesón, Esfuerzo y Convicción», « Miguel Ocampo-La Cumbre de lo Sutil», «Norberto Russo-Diáfano y Puro», «Atilio Malinverno-El alma de los Eucaliptos», «Xul Solar-Curioso y Genial». Contiene un profuso anecdotario, citas bibliográficas, una precisa investigación a cargo de un grupo de colaboradores (María de los Angeles Berretino, María Gutiérrez Zaldívar, Gabriela Miró, Laura Moscovich, Paula Pedrotti). En el capítulo final, «Los Críticos» destaca la labor, entre otros, de los ya citados Pagano y Córdoba Iturburu, Osvaldo Nessi, Julio Payró, Romero Brest, Mujica Láinez, Brughetti, Guillermo Whitelow, Aldo Pellegrini, Fermín Fevre y Diéguez Videla, una selección que, como reconoce el autor, es también parcial.

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