12 de octubre 2001 - 00:00

Amplio sector de la cultura contra Lopérfido

Los empleados del Teatro Nacional Cervantes realizaron anteayer un abrazo simbólico al edificio para protestar por el recorte aplicado por el Ministerio de Economía a todos los organismos dependientes de la Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación de la Nación. Allí mismo se anunciaron la movilización frente a las oficinas del Instituto Nacional del Teatro (Teatro Regina) que se hizo ayer y otra más frente al INCAA (Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Visuales) para hoy.

La movilización del miércoles concentró a un heterogéneo grupo de gente de la cultura junto a un escenario montado en plena calle Córdoba, que no obstaculizó el tránsito.

Alejandra Boero
, acompañada de Lydia Lamaison, abrió el acto denostando la política cultural del actual gobierno a cuyos funcionarios acusó de «traidores». Más tarde un grupo de actores, entre los que se encontraban Luisa Kuliok y Lidia Catalano, representaron «Riesgo país», un improvisado montaje dirigido por Hugo Urquijo y Beatriz Matar, que dramatizaba el infructuoso diálogo entre los artistas argentinos y su secretario de Cultura, retratado como un individuo frívolo y «sin estudios», absorbido por las campañas políticas y más preocupado «en salir en las revistas de la farándula que en ocuparse de sus funciones». Darío Lopérfido, además, fue hostilizado durante todo el acto a través de carteles y muñecos que reproducían su figura.

Muchos de los allí presentes entendieron que esos ataques no respondían únicamente al fuerte recorte presupuestario infligido al Cervantes (84% para el último trimestre del año) y al Instituto Nacional del Teatro (88%) entre otros organismos, sino que además propinaban un castigo a las infortunadas declaraciones que el Secretario de Cultura hizo algunas semanas atrás al diario La Capital de Rosario. A través de ese medio expresó, entre otras cosas, que era «una locura» destinar tanto dinero al Teatro Cervantes «cuando a cuatro cuadras están los mejores teatros de América latina» (el San Martín y el Colón).

Curiosamente, la información recién llegó a oídos de las autoridades del Cervantes luego de que un ordenanza del teatro la levantara casualmente del diario «Crónica». Según trascendió, apenas se enteró de la novedad, el director del Teatro Nacional Cervantes Raúl Brambilla (ausente en el acto del miércoles) envió a Lopérfido una carta de cinco carillas pidiéndole explicaciones y detallando una vez más la difícil situación por la que atraviesa el Cervantes, cuyo presupuesto anual rondaba los $3.450.000 contra los 18 millones que se destinan, desde la ciudad, al Teatro San Martín.

Los empleados del Cervantes dijeron que la respuesta del Secretario de Cultura (vía fax) fue más bien vaga y «demagógica» y que si bien incluyó la promesa de interceder ante Economía para rever la medida, no agregó nada nuevo a lo ya declarado ante los distintos medios luego de su exabrupto.

Pese a la incertidumbre reinante hay órdenes de mantener en firme el estreno de «Palabras Encadenadas» de Jordi Galcerán, anunciado para el 18 de este mes. Se trata de una coproducción con España dirigida por la inglesa Tamzin Townsend que protagonizarán Esther Goris y Víctor Laplace. En cambio, peligra seriamente la realización de de la Fiesta Nacional del Teatro que este año iba a tener sede en Mar del Plata.

Brambilla

En conversación telefónica con este diario, Raúl Brambilla se mostró cauteloso. Reconoció que de los 400 mil pesos que debía recibir el Cervantes para este último trimestre sólo llegaron aproximadamente 60 mil. Consultado sobre las medidas con las que piensa paliar esta crisis, Brambilla respondió que «A su pedido, le hemos hecho llegar a Lopérfido, con copia a Economía, una planilla con el presupuesto mínimo y necesario para que el teatro siga adelante. Absorbimos todos los recortes del año y seguimos haciendo un enorme esfuerzo. Y no se trata solo de problemas de presupuesto, el Cervantes tiene una crisis organizativa, con personal mal encuadrado y serios problemas estructurales que no han tenido una vía de solución. La situación es realmente crítica, más allá de este recorte que desde luego la ha vuelto terminal».

También explicó que cuando dice «personal mal encuadrado» se refiere a que «en el momento de poner en marcha la autarquía no se dotó al Cervantes de la estructura sólida y conveniente para un ente autárquico. Hubo cargos mal distribuidos, indebidamente remunerados, además de un estricto congelamiento de vacantes que hace imposible cualquier movilización de personal. Por ejemplo, si alguien fallece o se jubila, ese cargo no se puede cubrir. Tenemos flexibilidad cero». Respecto de qué va a pasar con la programación de aquí a fin de año, el funcionario manifestó que «es difícil saberlo hasta que no sepamos qué piso presupuestario vamos a tener».

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