Ciudad del Vaticano ( Reuters) - En la última andanada del Vaticano contra «El código Da Vinci», un importante cardenal dijo que los cristianos debían responder al libro y a la película con acciones legales porque ambos ofendían a Cristo y a la Iglesia que fundó.
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El cardenal Francis Arinze, un nigeriano que fue considerado candidato para Papa el año pasado, hizo estos contundentes comentarios en un documental llamado «El código Da Vinci: Una Decepción Magistral». La petición Estrenan "Victor Victoria" de Arinze llega unos días después de que otro cardenal pidiera un boicot de la película. Ambos cardenales afirmaron que otras religiones nunca permitiríanofensas contra sus creencias y que los cristianos debían resistirse.
«Los cristianos no deben sentarse y decir que es suficiente para nosotros con perdonar y olvidar», dijo Arinze en un documental llevado a cabo por el productor romano Mario Biasetti para «Informaciones de Roma», una agencia de cine católica especializada en asuntos religiosos.
«A veces es nuestra labor hacer algo práctico. Por eso no seré yo quien diga a los cristianos qué hacer, pero conozco algunas acciones legalesque pueden utilizarse para conseguir que una persona respete los derechos de otras», añadió Arinze. «Este es uno de los derechos humanos fundamentales: que debemos ser respetados, nuestras creencias religiosas deben ser respetadas, y nuestro fundador, Jesucristo, también», agregó, sin decir qué tipo de métodos legales tenía en mente.
Opus Dei
El libro escrito por Brown ha vendido más de 40 millones de copias. La novela es un misteriode crímenes internacional centrado en los intentos de ocultar un secreto sobre la vida de Cristo que una sociedad clandestina ha intentado proteger durante siglos. El Opus Dei es la rama religiosa más atacada por el libro, cuyo tema central es que Jesús se casó con María Magdalena y tuvo un hijo.
A medida que se acerca el estreno de la controvertida película, hubo muchas iniciativas para atenuar los efectos de sus contenidos sobre la sensibilidad católica. El mismo Opus Dei ha sido de los más moderados, cuando le solicitó a la Sony Pictures que incluyera, antes de los títulos, una aclaración donde se explicitara que el argumento del film es «pura ficción», y que no se corresponde con la realidad histórica del cristianismo ni de la Iglesia.
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