12 de mayo 2005 - 00:00

Avance: se cerró primer acuerdo con privatizadas

Diputados ratificó anoche el acuerdo transitorio firmado entre Edelap y el gobierno, el primer contrato marco de concesión con una privatizada del área energética renegociado por Néstor Kirchner y que será utilizado como leading case para el resto de las negociaciones en curso.

La sanción se dio en medio de un áspero debate donde sorprendieron las acusaciones de la izquierda y del socialismo sobre corrupción y pedidos de coima en el proceso de renegociación.

Una vez terminado el trámite legal, el acuerdo ratificado ayer habilitará aumentos tarifarios de hasta 23% en los grandes usuarios como comercios e industrias. Es el primer incremento de tarifas que se aprueba por ley con el actual esquema de facultades delegadas al Ejecutivo para renegociar contratos ya que el año pasado el Congreso había intervenido en las negociaciones con Aguas Argentinas.

Tanto el radicalismo como el ARI y los partidos de izquierda volvieron a oponerse a la ratificación basándose en la falta de los dictámenes de la Procuración del Tesoro y la SIGEN aprobando la operación, además de rechazar el aumento de tarifas.

En el debate pudo escucharse de todo. Teniendo en cuenta que se debatían tecnicismos, los errores de algunos legisladores llegaron a batir récords. Como el izquierdista Carlos Tinnirello, que llegó a afirmar que las empresas transportadoras de gas habían ganado la imposible suma $ 29.000 millones durante el año pasado, sin que ningún diputado del oficialismo le contestara o negara el dato.

• Acusación de Polino

Lo mismo sucedió cuando con firmeza el socialista Héctor Polino acusó: «Para aprobar este acuerdo seguramente se pagaron coimas.

Debería investigarse a los funcionarios que suscribieron estas actas». Siguió la apatía reinante en el PJ y ningún oficialista le contestó. En otro momento, la acusación hubiera ameritado un pedido de interrupción y pedidos de desagravio. Sí le salieron a contestar el macrista
Federico Pinedo y la bonaerense Graciela Camaño cuando Polino acusó de colaboracionistas a los diputados que votaran a favor de la ley: «Esto no se puede dividir entre buenos y malos por la forma en que votamos», le lanzó Pinedo.

En el peronismo, la mayor resistencia llegó desde la duhaldista platense
Elda Agüero: «Como platense, y conociendo la realidad de mi distrito y la zona en el área comercial e industrial, tan castigada hasta el punto de desaparecer, no puedo votar afirmativamente este aumento de tarifas de la energía eléctrica, ya que significaría un nuevo golpe a la industria y al comercio de la región, y la certeza de que dichos incrementos se trasladarán a los precios», dijo en el recinto.

Desde el ARI,
María América González aprovechó el terreno y siguió acusando: «La firma del acuerdo es un negocio y responsabilizo de esto al ministro de Planificación, Julio De Vido, y a la titular de la Sindicatura General de la Nación, Alessandra Miniccelli -esposa del ministro-», denunció.

«La documentación correspondiente al actaacuerdo que fue remitida al Congreso no cumplió con los mínimos requisitos de procedimiento, tales como las firmas de los ministros y de los representantes de la empresa rubricando el acuerdo», abundó. Nuevamente ningún peronista la interrumpió para defender al gobierno.

En la Carta de Entendimiento, que ya fue aprobada en el Senado y es reclamada por el Poder Ejecutivo, la empresa se compromete a suspender la demanda que presentó contra el Estado ante el tribunal arbitral del CIADI en el Banco Mundial y el Estado acepta condonarle multas a cambio de que se realicen inversiones.

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