• La brasileña Elza Soares, al igual que Goran Bregovic hace dos años, logró que el formal público de Buenos Aires dejara sus butacas luego de casi dos horas de gran despliegue. En la función del sábado también estuvo Emmanuel Horvilleur en uno de los bises. Pese a los esfuerzos del ex Illya Kuryaki por lograr que los espectadores se pusieran de pie para bailar, esto sólo sucedió cuando la fogosa cantante (gran amor del futbolista Garrincha) instó al público a cantar con ella «País tropical».
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• Sorprendieron las estrictas normas de control que impusieron algunos elencos. Sobre todo el de Peter Brook, que prohibió que se hicieran tomas en video de su espectáculo «La mort de Krishna», por más que se tratase de imágenes aisladas para difundir dentro del noticiero del Festival que funciona en el hall del Teatro San Martín. El espectáculo de Brook (uno de los números fuertes de esta muestra y el primero en agotar entradas) ofrecerá cinco funciones en la Sala Casacuberta a partir del miércoles a las 20.30.
• El entusiasmo de los teatristas argentinos, tan carentes de recursos, logró emocionar a más de un artista extranjero. La semana da Hassane Kouyate ( narrador, actor, músico, bailarín y director, nacido en Burkina Faso) cerró su taller dirigido a actores, directores y estudiantes con ese estado de ánimo. Mientras que el músico y bailarín Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola («D'Avant», «My Dearest, my Fairest») dijo estar cada vez más enamorado de Buenos Aires, luego de su segunda visita a este Festival (hace dos años bailó en un espectáculo de Sasha Waltz).
• El festival agasaja a los artistas extranjeros con cócteles y reuniones informales que apuntan a generar nuevos contactos e intercambios. Por eso resultó gracioso ver cómo uno de los integrantes de la troupe brasileña (antes de comenzar la función de «My dearest») acosaba a uno de los encargados de prensa del Festival pidiéndole información sobre lugares para ir a bailar, tras convencerse de que las reuniones a las que estaba invitado no eran para «conocer gente», al menos en el sentido que él suponía.
• Cuando le preguntaron a Marilú Marini que actores y actrices prefería, respondió: Totó, John Gielgud, Jorge Luz, Aída Luz y Bette Davis. Pero no mencionó a Niní Marshall, cuyos textos interpretó.
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