17 de abril 2002 - 00:00

AVATARES DE LA TV Avatares de la tv

* La TV argentina no encuentra piso en su camino de la decadencia. La falta de presupuesto y la necesidad de rating ignoran el límite que impone la dignidad de una persona y, mucho más cuando está desocupada. El que está sin trabajo es una persona que tiene la autoestima en su nivel más bajo. De eso se aprovecha «Recursos humanos», el lamentable nuevo programa de «Canal 13». El protagonista no sólo es el desocupado sino su familia y sus afectos más cercanos que deben opinar sobre el candidato al puesto. La suerte de los que compiten queda en mano del público que debe votar por telefóno. Néstor Ibarra, su conductor, es un profesional que se caracteriza por sus trabajos serios y, seguramente, es un crítico de los reality shows o los juegos de premio donde el participante debe hacer el ridículo para ganar un auto o un viaje.

* Premiar con un trabajo a un desocupado suma los bochornos del reality y de los programas de juegos. Ese puesto de trabajo puede ser cubierto por la empresa sin necesidad del programa de TV y sin que los candidatos muestren su intimidad, que no vacilan en exponer con tal de conseguir el empleo. En la primera emisión se buscaba un repositor para un supermercado. Largas colas de postulantes se hicieron para ser elegidos para el programa de TV, requisito previo para ese empleo. Dos jovenes llegaron a la final. Cuando Ibarra les pidió que en 30 segundos le dijeran a la cámara por qué debían ser elegidos para ese trabajo, uno de los participantes lanzó una frase conmovedora que achica más la poca estatura del programa: «Que gane el mejor, pero los dos tenemos derecho a un trabajo». El final fue el ganador firmando el contrato de trabajo.

* Para el esperado regreso de «Tiempofinal», el lunes, los Borensztein prepararon un menú que a fuerza de querer diferenciarse de la comida chatarra imperante en la hoy escasa ficción televisiva, naturalista, corrió peligro de resultar indigesto. Y esto no sólo por el platillo a base de carne humana que gustaba prepararle la chef Norma Aleandro a su patrón Lito Cruz (el capítulo se titulaba «El gourmet»). Al contrario, la idea, aunque remanida, no era mala: cocinera obsesionada con patrón a la que ella misma dejó viudo sin que él lo sospechara, decide matar también a la nueva novia de éste la noche de la cena de presentación y luego servírsela en bandeja. Lo malo estuvo en la manera de desarrollarla. Además de un guión expositivo y una puesta en escena obvia, a una Aleandro de caricaturesco acento castizo se le opuso una Leonor Benedetto cuya insufrible actuación despertaba en el espectador los mismos impulsos que pregonaban los gestos de la cocinera. De modo que pronto el único motivo de suspenso era ver cómo se satisfacían esos impulsos compartidos. El momento llegó con unos sartenazos imposibles de creer (ante todo porque Benedetto tenía sangre en la cara segundos antes de recibirlos) precedidos de la no menos inverosímil electrocución de una amiga de la familia. A estas alturas, que el dueño de casa no notara nada raro al entrar a la cocina, escenario de la masacre, era lo de menos.

* Los giros intempestivos vienen marcando el camino de los dos canales de Telefónica en nuestro país («Azul» y «Telefé»). Desde principios de año se están realizando reajustes repentinos de toda la cúpula de Admira, filial de medios de esa empresa española: el Presidente de Telefónica, César Alierta, resolvió en enero, de un día para otro, la destitución de los presidentes de Admira, Onda Cero y Vía Digital, entre otros. Los movimientos de fichas continuaron con el nombramiento (hace dos semanas) del presidente de Telefónica de Argentina, Miguel Angel Gutiérrez. Y los recambios continuaron en otros niveles, con las renuncias de dos «estrellas» que dependen de Admira: Marcelo Tinelli y José María García, conductor de un programa radial exitoso en España y ahora ex presidente de Admira Sport. Desde Onda Cero reconocieron la intención de «bajar el precio de las estrellas».

* Trascendió que Admira cerró 2001 con pérdidas en un 44% mayor respecto del año anterior y se conoció la intención de venta parcial de la filial (ex Telefónica Media), lo que afectaría directamente a Telefé y Azul. Respecto del primer canal, sigue siendo fuerte la versión de que el sucesor de Claudio Villarruel (gerente artístico del canal) en el corto plazo sería Marcelo Tinelli. Fuentes del canal aseguraron que un virtual sucesor de Villarruel requeriría, hoy más que nunca, exceso de imaginación para reposicionar a un canal que en alguna época triunfó, en parte, por sustentarse en las «celebrities», a quienes pagó siempre sumas millonarias.

* Con respecto a Azul, emisora de la cual se desprenderá Admira en primer lugar, en los últimos días hubo una sucesión de desmentidas por parte de quienes fueron mencionados como interesados en comprarla: Mauricio Macri es quien más enfáticamente lo desmiente. También se hizo a un lado GustavoYankelevich, porque si bien Disney Miami apoyaba la adquisición, la sucursal de Los Angeles frenó las negociaciones amparándose en la crisis argentina. Yankelevich es socio de la filial local y produce parte del contenido de Disney Channel.

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Hasta mayo, «Telefé» llenará el hueco dejado por Tinelli con películas (como se hizo durante el verano) y se están adelantando títulos estreno como «Matrix» o «Tienes un e-mail». Así, la temporada fuerte comenzaría para el canal recién en mayo, con el lanzamiento de «Cachorra» (la novela de Natalia Oreiro) para el 6 o 13 de mayo; el programa de Guillermo Francella y el tercer «Gran hermano».

* Telefé también busca negociar con América la transmisión de algunos partidos del Mundial (se verán por el canal de Carlos Avila y por Canal 7 -a quien Avila vendió derechos-) y a su término «Telefé» lanzará «Operación Triunfo» y la novela de Gabriel Corrado. Para esa fecha también se implemetarían los cambios de directivos de ambos canales que se gestan por estos días.

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