Con un promedio de 36.8 puntos de rating y un pico de 41.9, el sábado terminó «Gran Hermano» con el participante Marcelo como ganador. Más allá de la opinión que merezca este tipo de programas, es interesante analizar lo que el público termina eligiendo, que no suele ser lo que realmente le gusta, le divierte o quiere sino lo que cree que es lo correcto. En «El Bar», pese a la desopilante fauna que desfiló por sus mesas, terminó ganando un personaje sin méritos especiales, un representante del «pibe de barrio».
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En «Expedición Robinson» también venció un muchacho de perfil bajo y «buenazo». Ahora el público, pese a haber gozado varias semanas con las zafadurías secretas de Tamara y las malicias y ambigüedades de Gastón, le terminó dando el premio a un joven sufrido, que no sobresalía del resto. Así, el «televoto» de los reality shows, en muchos sentidos, se asemeja a los resultados de más de una encuesta «seria» de opinión, en la medida en que no es raro que prevalezca el «deber ser» por sobre el «ser», y aunque el resultado vaya en contra de los propios deseos o identificaciones.
La final del programa sintetizó los 112 días de emisiones múltiples, debates varios y saturación con los concursantes en todos los programas de «Telefé». Resultó curioso el rótulo con el que Soledad Silveyra -más desorbitada que de costumbre-presentó un video que mostraba a los participantes desfilando por cuanto ciclo los recibió. Pero los cuatro finalistas, que miraban por TV los compilados que les presentaba Silveyra, parecieron más sorprendidos cuando la conductora los sometió a un bizarro multiple choice sobre la actualidad del país.
Lo que siguió fueron las salidas de los participantes por una larga pasarela, el acoso de 3.000 personas (según los datos aportados por la producción) hacia los participantes que terminaban el eterno recorrido cargados de ositos y cartas y las tediosas preguntas de Soledad Silveyra a los concursantes. A modo de cierre la actriz se dio dos «piquitos» con el ganador.
Las repercusiones del final de «Gran Hermano» no abandonaron la pantalla chica. El domingo a la noche asistió el padre de Gastón al programa de Susana y luego siguió el infaltable debate, liderado por Juan Alberto Badía, con todos los concursantes y familiares. No ocurrió gran cosa, salvo la explicitación de que los participantes siguen aislados en hoteles lujosos, realizando producciones especiales para el canal y notas para la prensa. Durante toda la semana se verán a las 23 por «Telefé» especiales de «Gran Hermano», casi sin dar tregua al televidente antes de que empiece el segundo ciclo.
En el programa inaugural de Marcela Tinayre, «Nominados», también se habló del tema. El programa, que produce PyP Endemol, contó con la presencia del mentor del «Big Brother» y fundador de Endemol, el holandés John De Mol, al que se preguntaron obviedades del estilo: «En el resto del mundo, ¿tuvo tanta repercusión como en nuestro país, donde somos todos unos cholulos?» o «¿Siempre hay un quiebre en los participantes que habitan la casa?». De Mol, con una convicción digna de estudio de mercado, sentenció: «Ocurre del mismo modo en todos los países». Sólo se aflojó cuando Tinayre preguntó: «¿Usted se anotaría en 'Gran Hermano'?», a lo que obtuvo la respuesta obvia y obligada de quien inventó el programa.
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