Sigue bien «Televisión registrada» que con ingenio y a fuerza de desmenuzar archivos sigue ofreciendo buenos programas a la pantalla de «América». Anteayer dedicaron la canción a la pelea entre Jorge Rial y Luis Brandoni a causa de las multas impuestas por el COMFER a «Intrusos». Divirtió también la repetición de una conferencia de prensa que pasará a la historia. Protagonizada por el presidente de Boca, Mauricio Macri, y Carlos Bianchi, quien enojado por tener que expedirse sobre el cumplimiento de su contrato que vence en diciembre, abandonó a Macri con su discurso a medio decir. La escena fue reiterada en todos los programas. «Televisión registrada» permite a aquellas personas que no suelen mirar TV tener un compendio muy ilustrativo de las cosas que se ven en la semana. Claro que, después de verlo, algunos se felicitan por no poder ver TV.
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Lo de los reality shows es cada vez más triste. Ya pasaron anónimos comiendo crustáceos e insectos, personajes regenteando un bar y teniendo relaciones sexuales en «la carpita del amor», adolescentes encerrados con vacas, terneros y gatos, y la cuenta se vuelve infinita. El domingo llegó a la pantalla de «Azul», producido por PyP Endemol (la misma de «Gran hermano») el «Temptation Island» local, al que llamaron «Confianza ciega». El nuevo reality proclama «poner a prueba la fidelidad de las parejas», que son tentadas por seductores y seductoras a cambio de premios.
En este caso, el premio consiste en el viaje a la isla paradisíaca de Algarves, donde los concursantes son separados de sus parejas para ser hospedados en casas especialmente construidas. Además de contar con mullidas camas dobles, jacuzzis «para seis» (se encargan de remarcar), gimnasio y un servicio «all inclusive», el paquete ofrece convivir con 6 seductores del sexo opuesto y que (por contrato) están dispuestos a todo. En otra época, a este tipo de juegos se los llamaba de otra manera.
La convocatoria a personas dispuestas a eso, y además rápidas (tienen sólo 16 días) presenta algunos otros requisitos: para quedar seleccionada, la pareja no puede estar casada ni tener hijos, con lo que más de un televidente desconfiado (y lo bien que hace) puede suponer que los seis anónimos no son más que amigos o parejas circunstanciales que aprovechan las bondades de la televisión para tomarse unas vacaciones. Ejemplos de ello lo aportan la pareja de Valeria y Rubén, quienes aprovecharon su despedida para pelearse. La mujer acusaba a su «novio» de mirar como «un baboso» mientras les presentaban a las «seductoras».
Entre las bonitas mujeres se cuentan una conejitamaestra jardinera, una actriz, una modelo, una profesora de gimnasia, etc. y entre los hombres el masajista, el profesor de tenis y demás deportistas-modelos. «Hay para todos los gustos», se enorgullecía Juan Castro, quien hace no tanto se dedicaba al periodismo de investigación y ahora es el conductor de este reality show. Algo parecido, se comenta, hará próximamente Luis Majul cuando se convierta en el Juan Alberto Badía de «El especial de El bar».
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