27 de agosto 2002 - 00:00

Avatares de la TV

• «Canal 9» no logró mantener su rating inaugural (correspondiente al día martes 20) y decayó durante la primera semana de programación, una vez pasada la curiosidad inicial del público. Las novedades que sumó la emisora fueron mínimas, en contraste con los importantes cambios en América (inédita manera de programar, de lunes a sábados) y ciclos que lanzan en setiembre como «Maradona Show», «El candidato del pueblo» y la miniserie de Osvaldo Sabatini «Ciudad de pobres corazones», entre otros. Al finalizar la semana, «Intrusos», de Jorge Rial, le ganó a «Rumores» (8.7 contra 8.1); el programa de Moria (América) superó con 9.2 a los modelos de «Versus» (Canal 9) que lograron sólo 5.2, mientras el noticiero de América venció con 10.1 al de Canal 9 (8.9) y al de Telefé (8.8).

Los programas que funcionan en Canal 9 son los que ya estaban desde la gestión anterior: «Zap», con Marcelo Polino, logra un promedio de 11 puntos y la novela de Cris Morena «Reblede Way» sigue bien con 13 de promedio. «El precio del poder», lejos del éxito en sus versiones anteriores es el ciclo que peor anda (el viernes tuvo una caída abrupta a 3.7 puntos). No es casual que a su autor, Hugo Moser, se lo haya alejado de la autoría aludiendo a cuestiones de trato con la prensa. «El precio del poder» seguirá, por ahora, con guión de Esther Feldman y a Moser le pagarán por los derechos.
 
• «Canal 13» inició el sábado «Fantasías», programa que apunta a espabilar el morbo de los televidentes. Sin embargo, lo que se vio en pantalla se pareció mucho más a un grotesco bizarro que a una ensoñación sadiana. Tal vez los psicoanalistas tengan su propia explicación pero, francamente, el hecho de ver a un diariero que sueña con ser Marixa Bali, o a una ama de casa un tanto excedida en kilos que declara su deseo de ser «bien perra» recuerdan menos a la princesa rusa que a los personajes de Almodóvar.

El programa, además, sólo muestra un «portfolio» fotográfico y el consecuente «backstage» de un desconocido, que ni siquiera es lindo. La idea del programa es cumplirles las fantasías fotográficas a personas comunes y que la gente vote, semana por semana, quién se hará acreedor de los premios al final del concurso. Pero en esta primera emisión, salvo el aspirante a Marixa y la señora con ensoñaciones de hetaira, el resto de los elegidos tenía muy poco clara su fantasía. Un mal nacional de este tiempo: ya no sólo no satisfacen los candidatos políticos sino tampoco las fan t a s í a s s e x u a l e s. Aparentemente, lo único que querían era mostrarse desnudos, y sobre todo hacerse famosos. Así, el estudio Rocca-Cherniavsky demuestra por qué es el elegido para muchas de las más importantes producciones fotográficas de moda: saben transformar lo poco atractivo en algo aceptable. Quizás lo más divertido haya sido la presencia de un travesti, de quien no se reveló su identidad hasta que mostraron su «portfolio».
 
•Finalmente, pese a la propuesta, el rating no acompañó a «Fantasías», hizo 11.1 puntos contra 16.4 de «La gran propuesta» que conduce Claribel Medina en «Telefé», donde nadie se desnuda sino que los participantes se besan y se declaran en cámara. El espíritu de Roberto Galán sigue vivo.

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