20 de octubre 2021 - 00:00

BAphoto celebró el arte y el poder verlo cara a cara

Este año superó el diseño de las ferias con una doble versión: virtual y presencial.

Ciclistas. Wunderkammer volvió a deleitar con sus fotos del pasado.

Ciclistas. Wunderkammer volvió a deleitar con sus fotos del pasado.

La decimoséptima edición de la Feria BAphoto cerró el domingo en la Casa Basavilbaso. Especializada en fotografía, la Feria celebró el primer encuentro masivo cara a cara desde hace más de un año, cuando a partir de la pandemia, se suspendieron e impusieron límites a los vernissages. Las ventas fueron muchas, pero más allá de las particularidades de las obras y los programas, se festejó con alegría el reencuentro. La galería Vasari con las fotos de Alejandro Kuropatwa, Alicia D’Amico, Annemarie Heinrich y Facundo De Zuviría, entre otros artistas conocidos, contribuyó a movilizar las sensaciones incomparables del encuentro sin distancia con el arte, experiencia que no alcanza a provocar la pantalla.

La galería Cecilia Caballero presentó fotografías abstractas de gran formato con valores accesibles y, junto a ellas, una serie de vertiginosas imágenes vintage en blanco y negro de Julie Bergada. Mientras brindaba con su galerista, un asiduo comprador confesó: “Estamos vivos y seguimos coleccionando”. El sentimiento de que fluye la vida, asociado a la posibilidad de coleccionar o, simplemente disfrutar del arte, fue lo más significativo de la Feria. Si se tiene en cuenta el estímulo de ver el arte cara a cara, sumado al componente social que acompaña el “efecto feria” y le brinda un fuerte impulso al mercado, es posible conjeturar que la próxima arte BA que se inaugura el 3 de noviembre, bien puede ser un éxito.

La casona que perteneció a los Strugamou, ubicada en la calle Basavilbaso del barrio de Retiro, es pequeña si se compara con los pabellones de La Rural, pero albergó a más de 20 galerías. El formato compacto de la Feria facilitó el recorrido y el encuentro entre los habituales invitados a las recepciones VIP. Y el jardín fue el lugar propicio para ponerse al día. En 2020 y en plena pandemia, BAphoto inauguró una versión virtual ejemplar. Este año superó el diseño estándar de las ferias con una doble versión: virtual y presencial. El público optó por concurrir a la feria, pero, además, ingresó a la calma de la pantalla para buscar datos, precisiones y precios. En el área online de BAphoto Live figuraban ocho galerías internacionales, como la conocida Diana Lowestein de Miami. Así se volvió fácil cotejar trayectorias, precios y calidad.

Este año se destacó nuevamente Wunderkammer, un sector histórico que reúne daguerrotipos y las más pregnantes imágenes del pasado. Con su poder para trasladarnos a otro tiempo y a lugares distantes, una serie de fotografías tomadas a principios del siglo XX en la localidad bonaerense de Rauch, muestra desde un gran establecimiento harinero, un Molino con sus empleados posando en el frente, hasta un elegante grupo de ciclistas que miran hacia la cámara con orgullo, como quién ha realizado una hazaña. Los textos del historiador Abel Alexander en el cuidado catálogo, no sólo revelan las cualidades técnicas de estas fotos, invitan, además, a conocer el pasado de un país cuya gente confiaba en el porvenir. En Wunderkammer el caudal de imágenes patrimoniales es inagotable y cada pieza está acompañada por minuciosos estudios. Más adelante en el tiempo, en 1933 y en la soledad patagónica de Comodoro Rivadavia, se levantan las formas inconfundibles de un pozo petrolero. “Nuestra biblioteca de consulta supera los 6000 volúmenes y abarca todas las disciplinas”, informan Roberto, Nicolás y Fernando Vega, el padre y sus hijos que trabajan juntos.

El curador y fotógrafo Francisco Medail ocupó durante casi una década el cargo de director artístico de BAphoto. Pero se despidió en esta edición con el homenaje a Lucrecia Plat: 40 años retratando intelectuales, artistas y la burguesía argentina. Del Infinito eligió para su stand los atractivos retratos de Romina Ressia, fotógrafa que combina colores radiantes con un gran formato y modelos travestidos en personajes el siglo XV al XVI.

En el programa LiveTalk se destacaron las charlas de Gabriel Valansi y sus revelaciones sobre los secretos específicos de la fotografía. En Oda se encontraban las fotos de Fabiana Barreda, Andrea Alcalai y un bello rayograma de Ángela Copello ocupaba toda una pared. Sobre un papel emulsionado Copello colocó unas ramitas con flores, y luego de exponerlo a la luz del sol, ya convertido en rayograma, digitalizó la imagen y aumentó su dimensión. Unas simples campanillas adquirieron una condición mágica. El director de la Feria, Diego Costa Peuser, remarcó las condiciones de una edición pensada para los tiempos que corren. “La feria se recontextualiza y pasa del pabellón a la reunión. Ubicada en un espacio particular y de mucha historia, fomenta el diálogo entre artistas, profesionales y el público”, observó.

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