19 de junio 2003 - 00:00

"BARCO FANTASMA"

«Barco fantasma» («Ghost Ship», EE.UU., 2002, habl. en inglés). Dir.: S. Beck. Int.: G. Byrne, J. Margulies, R. Eldard, I. Washington, F. Rettondini.

Alfred Hitchcock fantaseó alguna vez con filmar el misterio del «Maria Celeste», el más famoso de los barcos hallados sin tripulación, pero navegando sin inconvenientes. Al no poder encontrar un argumento a la altura de la imagen del barco desierto, el proyecto nunca se concretó.

Lo peor de este «Barco fantasma» es que parece haber surgido de un argumento interesante, distorsionado ex profeso para adecuarse a los supuestos standards del terror para adolescentes, que subestima a su público, pero que con una buena campaña publicitaria puede convertirse en un moderado éxito comercial (exactamente lo que sucedió con el film anterior de este mismo director, una remake de «13 fantasmas» de William Castle).

La historia es mínima: un desconocido contrata a un equipo de salvataje marino para reclamar como propio un transatlántico italiano desaparecido en 1962, pero que ahora navega tranquilamente cerca del estrecho de Bering. Obviamente el desconocido oculta un oscuro secreto, los especialistas liderados por Gabriel Byrne sufren varios problemitas técnicos y, además, en el barco fantasma, hay fantasmas.

El abuso de efectos digitales nada imaginativos, la desvergonzada escasez de exteriores digna de un film clase B, cuando éste costó muchos millones, y los diálogos trogloditas no son el mayor problema de este engendro. Lo peor es la definición de Cielo e Infierno -o el Bien contra el Malcon metáforas dudosas, la omisión de toda explicación acerca del obvio origen nazi de los pecados que condenaron la nave (da la sensación de que el asunto que motiva toda la historia fue cortado como para no complicarle las cosas al público), y sobre todo, una escena abominable en la que una masacre contada por una niña traumatizada se convierte en una especie de videoclip genocida con música tecno totalmente ajena al ambiente y la época de lo que se narra, y efectos de montaje al estilo de lo peor de MTV.

Lo único rescatable son algunos momentos contenidos de una fotografía siempre lista para cualquier exceso esteticista, la divertida secuencia de títulos y una escena sexy a cargo de la dama fantasma interpretada por Francesca Rettondini.

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