23 de junio 2004 - 00:00

Bello espectáculo de danza

La refinada coreografía de Mauricio Wainrot sobre «Sinfonía de los Salmos» de Stravinsky, una de las tres obras que acaba de estrenar el Ballet Contemporáneo del San Martín.
La refinada coreografía de Mauricio Wainrot sobre «Sinfonía de los Salmos» de Stravinsky, una de las tres obras que acaba de estrenar el Ballet Contemporáneo del San Martín.
Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Dir.: M. Wainrot. Obras de C. Trunsky, A.M. Stekelman y M. Wainrot (Teatro San Martín.)

Las tres nuevas obras puestas por el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín que integran el segundo programa de su temporada, giran alrededor del amor y las circunstancias que lo rodean. Relaciones humanas inspiradas por un hálito sagrado, pero con tonalidades oscuras y graves, como si una terrible amenaza se fuera a desencadenar sobre ellas se deducen de un gran fresco dancístico elaborado por Mauricio Wainrot con gran refinamiento e ideas fértiles a partir de la fenomenal partitura de «Sinfonía de los Salmos», de Igor Stravinsky.

Este ballet del director artístico del Ballet Contemporáneo es una mirada conmiserativa sobre el destino incierto de los hombres y su única tabla de salvación, el amor. Un diseño de gran musicalidad guía los pasos y las actitudes del conjunto, en la plenitud de su rendimiento técnicoexpresivo. Los dúos y los conjuntos de hombres y mujeres, luego integrados a una totalidad, son bailados con suma perfección (se destacan Wanda Ramírez, Jack Syzard y Bettina Quintá en papeles solistas). Y las espléndidas luces puestas por Eli Sirlin inundan de patetismo el escenario que en su despojo revelan con mayor intensidad los vestuarios de corte popular de Carlos Gallardo.

• Eros

Ana María Stekelman tuvo otro acercamiento a Eros. En «Bésame», la coreógrafa recurre a un puñado de versiones interpretadas por distintos artistas del conocido «Bésamemucho» de Consuelo Velásquez, incluyendo las de Paloma San Basilio y Plácido Domingo en una sagaz compaginación de Julián Vat.

Magnífica obra donde el talento de Stekelman se manifiesta una vez más, no sólo por sus ideas coreográficas sino también por la causticidad y la ironía con que encara estas relaciones sentimentales de aire circense.

Vestuario de rojos, verdes y azules intensos de Renata Schussheim y otra vez luces de elevada concepción estética de Sirlin, redondean una creación regocijante.

Carlos Trunsky
también recurre a una selección de compositores, entre ellos Bach y Ligeti, para su «Que la mar te devuelva», un ballet de ideas algo herméticas pero de buena resolución escénica. La propuesta dramática también expone el amor en crisis con variantes y una suerte de sirena que se apropia de hombres y los lleva al fondo del mar.

Interesante desde la óptica coreográfica y bello plásticamente (escenografía y vestuario de
Marta Albertinazzi y luces de Sirlin), quizá le faltó a la obra de Trunsky una resolución más contundente para mostrar sus ideas sin ambigüedades. Igualmente, el trabajo de los bailarines del San Martín fue tan brillante que disimuló las debilidades de construcción.

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