Bien el Ballet, aunque ceñido a repertorio de dominio público

Espectáculos

«Es3nos». Ballet Estable del Teatro Colón. Dir.: M. García. Orquesta Estable del Teatro Colón. Directora: S. Frangi. Obras de J.J. Amarante, G. Mollajoli y A. Cervera ( Teatro Colón. Hasta el 27 de junio.)

El Teatro Colón encaró la producción de tres nuevas obras para su Ballet Estable en un programa titulado «Es3nos», que con buen criterio posee música del Barroco y del Romanticismo, sorteando así el problema del pago de derechos a las casas editoras. Claro que de esta manera se negó la posibilidad de ver creaciones coreográficas de Luis Arrieta sobre música de Phillip Glass («Noch Einmal») y de Mauricio Wainrot sobre partitura de Maurice Ravel («Fiesta»).

Por fortuna, el programa tiene suficientes atractivos como para disimular esas ausencias y poder gozar de un buen espectáculo coreográfico firmado por tres artistas argentinos.

«Claroscuro»,
de Jorge Amarante sobre páginas de Johann Sebastian Bach (tres allegros y un adagio) es un bello ballet musical en el que el coreógrafo, además figura del Ballet Estable, expone los sentimientos que despierta en él la música del gran compositor. Movimientos muy dinámicos y contrapunto entre las dos figuras centrales femeninas y el resto del cuerpo de baile conforman un entretejido espacial acorde con la fuente sonora y trabajado con lenguaje neoclásico. Gran trabajo de Analía Sosa Guerrero y Natalia Saraceno en los papeles centrales y destacable labor del resto de la compañía.

«Souvenir de Florence»
de Gustavo Mollajoli también constituye un ballet elaborado con lenguaje neoclásico, un poco a la manera de John Taras, sobre la hermosa partitura del sexteto de Tchaikovsky, aquí en una versión para orquesta de cámara. Mollajoli exige técnica sólida y gran virtuosismo a los integrantes del ballet para bailar sus diseños de intrincada urdimbre que capturan la atmósfera evocativa y fuertemente romántica de la partitura. La estructura contempla cuatro movimientos emergentes de la organización musical y el clima siempre es de gran desenvolturay optimismo mediterráneo.«Rojo barroco» de Alejandro Cervera abreva en ciertos códigos y significaciones del movimiento del siglo XVI, con una acción muy libre que se liga a comportamientos del hombre actual, con paralelismos en la época evocada. Con música de Haendel («Música Acuática»), Cervera crea una impactante ceremonia visual en la que los bailarines realizan acciones que dejan entrever un halo profundamente trágico.

Originalidad y búsqueda marcan con un sello este intento -logrado en muchos aspectos- de renovación conceptual y de lenguaje del ballet clásico.
Vagram Ambartsounian baila un espléndido «solo» y Maricel-De Mitri junto a la compañíarealizan un trabajo que no traiciona los lineamientos del coreógrafo.

Excelentes los diseños de vestuario de
Mini Zucheri y la escenografía de Jorge Ferrari para «Rojo barroco» y también los de Eduardo Caldirola para los otros dos ballets. Las soberbias luces de Eli Sirlin para las tres obras la colocan en un primer plano de su disciplina.

Dejá tu comentario