16 de abril 2003 - 00:00

Bonín: "Con humor es más soportable"

Arturo Bonín
Arturo Bonín
Arturo Bonín y Susana Cart estrenarán una nueva obra de Ariel Barchilón titulada «Salvavidas de Plomo (Comedia Pop)». Se trata de una sátira, con formato de historieta, que muestra las desventuras de un matrimonio acosado por un poderoso ente económico, que somete a la pareja a durísimas pruebas con el objetivo de hacerles pagar una deuda. La obra, de producción independiente, subirá a escena el 25 de abril en el Teatro Del Abasto (Humahuaca 3549) con dirección de Marcelo Mangone y música original de Rodolfo Mederos.

Bonín siempre estuvo ligado a papeles de alto vuelo dramático («Las brujas de Salem» de Arthur Miller, «Juan Gabriel Borkman» de Ibsen) y a personajes bastante controvertidos, como el bandido «Bairoletto» o el discreto homosexual del film «Otra historia de amor». También ofició de sobrio conductor-comentarista en «Yo fui testigo», uno de los primeros programas televisivos en combinar la investigación histórica con testimonios personales y pasajes de ficción. Aunque hoy forma parte del elenco de «Rebelde way» (dice que gracias a este tipo de programas, cuando viaja a Israel lo reconocen por la calle). Dialogamos con él

Periodista: ¿Por qué eligió esta obra?

Arturo Bonín: Porque nos preocupa el país, e incluyo a mi mujer, Susana Cart. Nosotros pensamos que el teatro tiene que servir para algo más que entretener, tiene que ayudar a pensar el mundo.


P.:
¿De qué habla la obra específicamente?

A.B.: Vincula este monstruo de la deuda externa con nuestra cotidianeidad y muestra cómo afecta nuestra vidas a través de un humor de historieta. Después de investigar y de curiosear en el tema, llegamos a la conclusión de que la mayoría de la gente habla de la deuda externa como de una abstracción, como si esa deuda fuera sólo del país y no afectara nuestras vidas. La obra de Ariel Barchilón muestra la cotidianeidad de una pareja hipotética que va sorteando pruebas para pagar esa deuda, pero cada vez quedan más endeudados.


P.:
Usted ya hizo humor en «Confesiones del pene» ¿Cómo vivió esa experiencia?

A.B.: Yo integré el primer trío con Diego Peretti y Juan Palomino y me encantó la experiencia, porque lo que proponía el texto no era una respuesta a algo.


P.:
¿Se refiere a los «Monólogos de la vagina»?

A.B.: Sí, yo no vi el espectáculo, pero leí la obra y el hombre siempre queda mal parado, es el violador, el violento o bien queda excluido, porque la única la relación amorosa que hay en la obra es entre dos mujeres. Entonces el hombre quedaba descolocado siempre.


P.:
¿Y con las «Confesiones del pene» se hizo un poco de justicia?

A.B.: Y... faltaba decir que no todos los hombres somos golpeadores y violentos. La verdad es que cuando me llamaron y me dijeron el título de la obra dije: «¡No, ni loco hago eso!», pero Gustavo Ferrari, el productor, insistió: «Por favor, leelo». Y cuando lo leí, me sorprendió gratamente, porque en todo el espectáculo siempre está presente la mujer desde un buen lugar. Era hora que alguien echara una mirada algo más condescendiente sobre los hombres. Se habla mucho del pene: «¡Oh, el pene!». Pero, hay que llevar ese paquete encima. Es una carga bien pesada ser el macho, el duro, el que no llora. Pero todo eso fue desmitificado en la obra, donde se hablaba de todos los temas (paternidad, debut sexual, homosexualidad) y siempre con una mirada casi tierna sobre el hombre, como diciendo: «Pobrecito, qué garrón se está comiendo».

Dejá tu comentario

Te puede interesar