26 de julio 2004 - 00:00

Boulez volvió a Bayreuth

Bayreuth,Alemania (EFE) -Unas 800 personalidades de la política, la economía y la cultura asistieron ayer a la inauguración de la 93° edición del Festival de Opera de Bayreuth, por la que se han llegado a ofrecer en el mercado negro hasta 2500 euros la entrada.

El futuro presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso, fue el invitado de honor del jefe del Gobierno Bávaro, Edmund Stoiber, en la recepción oficial que, cómo es tradicional, se ofrece tras la función a ese selecto millar de ricos, influyentes y famosos en un castillo cercano.

El Festival arrancó esta tarde con una nueva producción de «Parsifal», el llamado «festival sacro» de Richard Wagner, fundador de este templo de la ópera. Claro, fue un «Parsifal» bastante alejado de la tradición, ya que fue la primera escenificación del «enfant terrible» de la dramaturgia alemana, Christoph Schlingensief.

Schlingensief
, conocido por sus instalaciones provocadoras y concepción polarizante del teatro y del arte, había advertido que defraudaría a quienes esperaran ver un «Parsifal» revolucionario pues: «ya no me divierte que me contraten para escandalizar». «Este Parsifal será personal y aunque intuyo que horrorizará a muchos, nadie podrá asociarlo a Vladimir Putin, Sadan Hussein o al movimiento antiglobalización», dijo Schlingensief.

El director, que confesó haber crecido en el cristianismo y madurado en el budismo, comulga ahora con la cultura africana del vudú y ha sido precisamente en las costas de Namibia donde se inspiró para esta versión, que fue dirigida por el patriarca de la música del siglo XX, Pierre Boulez, de 79 años.

Boulez
regresó a Bayreuth tras el mítico y controvertido anillo del centenario que puso en escena Patrice Chéreau, y 38 años después de su debut en el Festival, precisamente con el «Parsifal» del fallecido Wieland Wagner. «Estoy entusiasmado con el retorno», declaró Boulez, quien según Schlingensief, además de su genialidad como músico, tiene grandes dotesde mediación, lo que ha sido fundamental para trabajar con el patriarca del festival Wolfgang Wagner. Boulez afirmó, en declaraciones recientes, que le gusta trabajar con gente como Schlingensief: «Algunas de sus ideas, lógicamente, suponen un gran riesgo, pero yo prefiero el riesgo a la rutina», dijo el director.

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