21 de septiembre 2004 - 00:00

Buen marco para tango y jazz

La pareja de tango que bailó con 7 grados bajo cero, a 2000 metros de altura, fue una prueba de talento... y resistencia.
La pareja de tango que bailó con 7 grados bajo cero, a 2000 metros de altura, fue una prueba de talento... y resistencia.
San Martín de los Andes - Entre nevadas, nubarrones plomizos y un radiante cielo azul transcurrió el Primer Festival de Lagos, Jazz & Tango en esta localidad . Como el clima, la calidad artística fue muy cambiante: durante la lluviosa noche del viernes brillaron el pianista Adrián Iaies junto a la cantante Liliana Herrero.

Antes había actuado un grupo local de jazz que, al verse en la gloria de un teatro lleno, se excedió en tiempo y enojó no sólo a Herrero sino a un público impaciente que había pagado por el otro programa.

En cálido concierto, el dúo ofreció temas del «Cuchi» Leguizamón, Enrique Cadícamo, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta.

El sábado, la inclemencia del clima complicó el panorama pues un fuerte temporal azotó a Neuquen y provocó destrozos en viviendas, derrumbes, cortes energéticos y suspensión de actividades, lo que generó el desvío de vuelos y micros con los artistas del festival. Entre ellos estaba Juan Darthés, que venía a cantar tango pero quedó varado en el aeropuerto de Neuquen y prefirió regresar a Buenos Aires. Más entusiastas resultaron los jóvenes campeones mundiales de Tango Escenario, Iván Romero y Marcela Vespasiano, que se animaron al periplo que amedrentó a Darthés. El dúo ofreció un impecable show de danza en el Casino, donde el público lo seguía esperando pese a los cuarenta minutos de demora.

Al día siguiente el sol permitió apreciar la postal de la última y gran nevada de la temporada, que había transformado un paisaje gris y húmedo en un blanco inmaculado y radiante. El éxodo de turistas de la ciudad a la montaña iba en aumento y el cerro Chapelco se convertía en escenario ideal no sólo para el esquí y snowboard sino para el primer espectáculo de tango que se realizaba en el lugar.

Hacia el mediodía, los esquiadores rodearon intrigados un escenario especialmente montado para que volvieran a bailar los campeones de Tango. Entre chocolate caliente, gafas espejadas y aparatosos equipos de nieve, chilenos, uruguayos y mayoría de argentinos se preguntaban si se trataba de una de las habituales competencias o de algún anuncio por el cierre de la temporada de invierno.

Pero se sorprendieron gustosos ante la novedad de los dos bailarines en la nieve: ella lucía un vestido con escote y tajo, medias de red y zapatos con taco aguja, y él un impecable traje y peinado engominado. El público los ovacionó y muchos comentaron admirados que los tangueros desafiaran los 7 grados bajo cero a 2000 metros de altura.

El cierre, a la noche, llegó con tres espectáculos que sintetizaron el espíritu del festival. Primero tocó el grupo chileno-argentino
« Pachamama», un bello concierto que sonó a brisa andina, con quenas, sikus y zampoñas, pero además aportó música de otras latitudes, con una pieza de folklore francés, un tema hindú hablado en sánscrito y canciones que incluyeron los más conocidos cultrún, charango y congas.

El segundo recital recorrió habituales tangos como
«El choclo», «Garúa» o «Mano a mano», entre otros y el cierre fue con la banda de Jazz Fusión de Luis Cide.

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